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Reportaje:Vida & Artes

Dar la nota por un voto

Los partidos luchan contra la desmovilización de sus electores con vídeos de impacto y baratos - La fórmula desgasta a los políticos y pueden provocar rechazo

Una actriz porno que anima a votar a Laporta mientras canta por Madrid con una bandera de Cataluña a cuestas. Una mujer a la que depositar el voto le provoca un orgasmo en la mesa electoral (PSC). Un mapa de España que se dedica a robar carteras de los transeúntes (CiU). Un videojuego en el que la candidata del PP, Alicia Sánchez-Camacho, dispara a inmigrantes ilegales e independentistas. Una mujer que gime hasta que la cámara da con la candidata de Alternativa de Govern, Montserrat Nebreda, envuelta en una toalla.

La campaña de las elecciones catalanas lleva semanas entregada a los vídeos. Vídeos, algunos de ellos, bochornosos, que intentan el impacto fácil, que abusan del tirón del sexo, del topicazo o que intentan arrancar la sonrisa cómplice del espectador (como quizá haya logrado el PSC con su guiño a la película La vida de Bryan de los Monty Python).

"Para los partidos pequeños pueden ser decisivos", sostiene un asesor

"Estoy convencido: solo aumentan la abstención", dice un consultor político

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La atomización política que ha vivido la política catalana, con más de siete partidos en discordia, unida al desinterés e indecisión de los ciudadanos (a una semana de las elecciones el 22,9% de los votantes seguía indeciso, según la encuesta de Metroscopia para EL PAÍS) han llevado a los partidos a encomendarse a fórmulas para llamar la atención. La tendencia, por cierto, empezó hace tres años también en Cataluña, cuando el PP de Badalona hizo un vídeo contra la inmigración. Y los expertos avisan: la cosa no ha hecho más que empezar.

La desmovilización del votante es su principal razón de ser, explica Iolanda Mármol, periodista política y autora de una tesis sobre la campaña de 2008, la primera en la que Internet jugó un papel protagonista. "Para combatir el desinterés, los partidos necesitan poner un foco en la campaña. En los vídeos no dan un argumentario por el que habría que votarles. Saben que el electorado rechaza las campañas y lo que intentan es tocarles la fibra o producirles sensaciones".

El boom no es exclusivo de España. Famosos son ya los vídeos que ayudaron a la victoria de Obama. Pero el tono de los de la campaña catalana llaman la atención por su falta de sutileza. "España es un mercado mucho más canalla", explica Iván Redondo, experto en estrategia política que avisa de que en las autonómicas del año que viene la tendencia "va a explotar". "En España se usa un tono distinto", continúa Redondo. "La videopolítica se dirige a votantes potenciales de entre 18 y 35 años desconectados de la política y hay que sorprenderles". Mármol, por su parte, opina que por parte de los partidos ha habido un intento de imitar las mismas fórmulas que en el resto del mundo sin adaptarlas: "Es un error habitual. Se copian recetas como si todo se pudiera importar. En Reino Unido el equipo de Cameron hizo unos vídeos que funcionaron muy bien en los que el candidato salía explicando su política fiscal mientras fregaba los platos. El equipo de Rajoy lo intentó copiar con aquella grabación en el que salía en el asiento trasero de un coche sin cinturón de seguridad, pero les salió mal".

Una de las ventajas de estos vídeos es que permiten a los partidos jugar al despiste: ¿Son parte de su campaña, obra de sus jóvenes cachorros o de seguidores que van por libre? Tanto Jaume Collboni, jefe de campaña del PSC, como David Madí, jefe de campaña de CiU, insisten en que los partidos no están detrás de muchos de estos vídeos. "Hay una diferencia muy clara entre los spots oficiales que se emiten por televisión y aquellos que circulan por Internet, que a veces han sido elaborados por las Juventudes del PSC y otras por gente anónima, lo que es imposible de controlar. Pero el partido como tal no hace vídeos para Internet", dice Collbuni. Madí, por su parte, insiste en que el vídeo del mapa de España que roba carteras, de las Juventudes de CiU, se lanzó sin su conocimiento. "No forma parte de la línea oficial y se ha retirado. Aunque una vez que circula por la Red es imposible controlarlo".

A pesar de la explicación de ambos jefes de campaña, Mármol no duda de que son los propios partidos quienes están tras la mayoría de estos vídeos. "Les gustan porque les dan más margen de maniobra. Los suelen encargar directamente y juegan a la idea del creador anónimo". Al igual que ella, Iván Redondo tampoco cree que sean improvisados: "Con más o menos fortuna todos los vídeos responden a objetivos muy definidos. ¿Que si funcionan? Sí. A pesar de que en este momento son más efectivos para generar la abstención de tus contrarios que para lograr que te voten a ti, aunque en esta campaña las formaciones no los han usado para denunciar los problemas de sus contrarios. En ese sentido han sido, entre comillas, bastante elegantes".

A pesar de la intención de los partidos, ¿no serán estos vídeos tan obvios contraproducentes? "Con la vergüenza ajena pasa como con la pimienta", opina Iolanda Mármol. "Que se te puede ir la mano. Te expones a un riesgo, aunque para algunos partidos el riesgo es no salir en los medios. Mejor que hablen de ti, aunque sea mal". Rafael Rubio, consultor político y socio de Dogcomunicación, es de la opinión de que en ciertos votantes causan el efecto contrario al deseado: "Antes, para recibir tanta atención, los políticos tenían que hacer declaraciones espectaculares. Ahora con un vídeo por día logran ser el tema de conversación, llamar la atención y mover la opinión del público en un escenario de abstención que ronda del 50%. Pero el coste de este impacto es elevado. La espectacularidad va reñida con un mensaje político que diga algo de ti. Estos vídeos generan atención, pero no posicionan a los partidos donde quieren, no cuidan su mensaje político. En este sentido, y aunque parezca contradictorio, el único partido que ha dicho lo que quería decir es el PP, que se ha echado al monte disparando inmigrantes pero que ha logrado pasar un mensaje que, consideraciones al margen, es coherente con su público objetivo".

Rubio cree que la campaña catalana no ha logrado ayudar al electorado a decidir cuál es el partido que tiene que ir a votar: "Han aumentado la atención en la campaña, pero no la atención electoral", explica el consultor. "Yo estoy convencido de que lo único que logran es aumentar la abstención. Y creo que repercute negativamente en la imagen de los políticos porque les desgasta. Y lo que es más importante: entre quienes ven la política como un sitio en el que encontrar soluciones genera más rechazo que otra cosa". La raíz del problema, opina el consultor, es un mal uso de Internet: "Quien piense que la Red es simplemente un altavoz hacia los medios de comunicación es que desconoce las posibilidades que tiene a la hora de generar comunidad o movilizar a los voluntarios. Los vídeos son un buen ejemplo de esto: son baratos y llegan a los medios pero no crean equipo ni transmiten un mensaje".

A pesar de opiniones tan contrarias como las de este consultor, de su auge se deduce que los partidos están más cercanos a la opinión de quienes creen que el papel de estos vídeos será decisivo en los resultados electorales del próximo domingo: "Cataluña siempre ha sido un banco de pruebas en comunicación política", dice Iván Redondo, asesor de partidos políticos.

"Estos vídeos tienen un coste bajísimo y son muy efectivos. Dentro de un par de legislaturas lo que suceda en Internet será decisivo de verdad, incluso para los grandes partidos. Pero en elecciones autonómicas como estas en Cataluña, para candidatos como Montserrat Nebreda, tener una buena presencia en Internet es vital. De que conecte con el electorado puede depender que obtenga uno, dos o hasta tres diputados más. Esta semana, sobre todo para los partidos más pequeños, cualquier cuestión que aparezca en la web puede ser decisiva", añade Redondo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de noviembre de 2010