Naciones Unidas embarranca en el Sáhara

El Consejo de Seguridad deplora la violencia pero no logra impulsar el diálogo

El Consejo de Seguridad de la ONU es el que lleva la batuta. Esa es la respuesta que dan las delegaciones europeas cuando se les pregunta sobre el enroque diplomático del conflicto del Sáhara. El estancamiento de las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario llega a tal punto que agota la paciencia del más veterano diplomático. Y lo que más preocupa: eleva la tensión en la región.

La tercera ronda de consultas informales celebrada la pasada semana en Greentree (Nueva York) acabó como había empezado: sin concreciones. Pese a la presión internacional, lo único acordado fue una nueva cita a comienzos de 2011 para discutir de manera "amplia" y "franca" las propuestas planteadas.

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Pero a la vista de cómo discurre el proceso y de la tensión creciente en la zona, en los corrillos diplomáticos se teme que el litigio vaya para (aún más) largo. Christopher Ross, el enviado especial de la ONU, presentó anoche su visión de los dos días de discusiones en una sesión de consultas del Consejo de Seguridad. "Cada una [de las partes] sigue rechazando la propuesta de la otra como base de la negociación futura", precisó Ross.

Es decir, ni Marruecos ni el Polisario terminan de encontrar un terreno común, ni siquiera para decidir quién tiene derecho a votar en un eventual referéndum de autogobierno. Rabat habla de la autonomía como única opción posible, y reclama los derechos de soberanía sobre el territorio. El Polisario quiere que los saharauis puedan elegir entre la integración, la autonomía e incluso la independencia.

Desde el alto al fuego en 1991, la ONU ha sido incapaz de forjar una solución justa y duradera aceptada por las partes.

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"La solución del conflicto es una prioridad", señalan en la ONU, donde insisten en que se está haciendo lo posible para ayudar a las partes a "superar este impasse".

España no forma parte del Consejo de Seguridad, pero sí de otro foro específico, el Grupo de Amigos del Sáhara Occidental. Curiosamente no se ha reunido, ni la diplomacia española ha hecho ninguna gestión para convocarlo.

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