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Análisis:Las dudas sobre la recuperación

Sin pulso interior

Las divergencias en la horquilla de previsiones que se han manejado para la evolución de la economía española durante el tercer trimestre de 2010 han sido relevantes, y han estado muy focalizadas en la sostenibilidad de la recuperación a la que apuntaban los registros de PIB durante los primeros meses del ejercicio. Los indicadores de actividad, gasto y sentimiento que se han ido conociendo a medida que avanzaba el trimestre han confirmado, cada vez con mayor claridad y contundencia, la interrupción en esa tendencia de mejora.

Los elementos diferenciales no han procedido de los datos de comercio exterior, que han logrado salvar el trimestre con un balance positivo, sino de la dinámica interna y, en particular, del consumo de las familias y la inversión empresarial.

La recaída del consumo privado era un fenómeno esperado a tenor de los repuntes en más de un 1% trimestral de inicios de año, que no encontraban reflejo ni en los datos de empleo ni en los de renta, y sí justificación en factores transitorios vinculados a programas de estímulo a la compra de ciertos bienes duraderos y al impacto de la subida del IVA de julio.

La intensa reactivación de la inversión en equipo situaba a los sectores orientados a la exportación como principal fuente de demanda que, una vez agotada y sin señales de recuperación consistente por el lado de la actividad interna, sugería la formación de un techo en su senda de crecimiento. Descontado el drenaje de la inversión residencial y la ausencia de apoyo por parte del sector público, en el marco del desarrollo de los programas de austeridad, la recaída de la demanda interna era, prácticamente, un hecho.

El INE será quien nos diga finalmente cuál ha sido el registro trimestral del PIB la próxima semana y, aunque variaciones en un rango de ligeras cesiones o avances muy reducidos no alteran en demasía la visión sobre la magnitud de la recuperación, lo cierto es que el Banco de España, en el Boletín económico de octubre, ha confirmado con su previsión el estancamiento de la economía entre junio y septiembre.

Y lo que es más significativo: dibuja un perfil para la demanda doméstica fuertemente contractivo. Su drenaje al crecimiento interanual del PIB podría duplicar el observado en el trimestre anterior, alcanzando el punto porcentual. De nuevo, el sector exterior se configura como elemento amortiguador, con una contribución que podría retomar niveles similares a los de principios de 2010.

En el análisis por partidas, el Banco de España baraja una contracción trimestral para el consumo privado superior al 1% y la persistencia de cesiones todavía elevadas, aunque progresivamente inferiores, para la inversión residencial (del orden del 16% interanual). Sin que aporte previsión numérica sobre el resto de componentes de la inversión, el punto de drenaje de la demanda interna exige de contracciones trimestrales en equipo y otra construcción especialmente significativas.

Un patrón que pone de manifiesto que, aun habiéndose superado la fase de máximo ajuste, las bases de crecimiento doméstico todavía presentan focos de debilidad que imposibilitan asistir a una senda de recuperación sostenida, al margen del soporte generado por medidas discrecionales en momentos puntuales del ciclo.

María Romero y Sara Baliña pertenecen a Analistas Financieros Internacionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de noviembre de 2010