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Serbia pide perdón a Croacia por los crímenes de la guerra

El presidente Boris Tadic visita el monumento a la matanza de Vukovar

El presidente de Serbia, Boris Tadic, pidió ayer perdón a sus vecinos croatas por las atrocidades cometidas por las tropas serbias durante la guerra que siguió a la desintegración de Yugoslavia, entre 1991 y 1995. En una histórica visita a la ciudad de Vukovar, símbolo de la brutalidad de aquel conflicto, Tadic hizo votos por pasar página y avanzar en la reconciliación étnica en los Balcanes, uno de los requisitos que exige la Unión Europea para la incorporación de las antiguas repúblicas yugoslavas.

El reformista Tadic ya había expresado anteriormente su pesar por el sufrimiento causado por las tropas serbias, pero esta visita a Vukovar es el gesto de acercamiento más importante realizado nunca por un presidente de Serbia hacia Croacia.

El deseo de entrar en la UE impulsa el acercamiento de los antiguos enemigos

Situada a orillas del Danubio, la ciudad quedó completamente destruida después de un asedio de tres meses con continuos bombardeos. Su caída en manos del Ejército Popular Yugoslavo y las fuerzas paramilitares serbias, el 18 de noviembre de 1991, dio paso a una represión sangrienta, con episodios como la matanza de 200 enfermos de un hospital. Hasta la fosa común donde están enterrados se acercó ayer Boris Tadic, acompañado por su homólogo croata, Ivo Josipovic.

"Estoy aquí para rendir homenaje a las víctimas, para pedir disculpas, para mostrar arrepentimiento y para crear la posibilidad de que Serbia y Croacia pasen página", dijo Tadic. "No podemos cargar a nuestros hijos con el lastre de las políticas de los noventa. La Serbia democrática quiere relaciones de una buena vecindad y cooperación". En respuesta a estas palabras, retransmitidas por la televisión croata, Josipovic aseguró que esta visita demostraba que "es posible sostener una política de paz y amistad".

Con todo, la visita de Tadic ha sido recibida con indiferencia por muchos ciudadanos. La otrora próspera Vukovar sigue, 20 años después del asedio, cubierta de escombros, el paro llega al 30% y las relaciones entre vecinos croatas y serbios se mantienen gélidas. "Su disculpa significa poco para mí, porque él no fue responsable de los crímenes", explica Vesna Bosanac, medico del hospital donde se perpetró la matanza. "Pero él puede presionar a quienes saben qué pasó para ayudarnos a encontrar a los desaparecidos".

Croacia busca aún a unos mil desaparecidos de la guerra, y casi 400 de ellos proceden de Vukovar. Croacia abandonó Yugoslavia en 1991, pero los serbios que vivían en su territorio se rebelaron contra la independencia y, apoyados por Belgrado, se hicieron con un tercio del país. Zagreb recuperó el control cuatro años después.

Tras solicitar su ingreso en la UE, en diciembre de 2009, Serbia intenta reconstruir los lazos con sus vecinos balcánicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de noviembre de 2010