Solares y sedes de consejerías, en venta

La situación financiera obliga al Consell a vender para cuadrar las cuentas de 2011

Las exhaustas arcas de la Generalitat obligan al Gobierno valenciano a vender patrimonio. El vicepresidente económico, Gerardo Camps, presentó ayer un plan de optimización del patrimonio que consiste en la venta de 13 solares y cuatro edificios propiedad de la Generalitat con la que intentará recaudar en 2011 un total de 392,9 millones de euros. Una cantidad que servirá para cuadrar los presupuestos del año que viene.

Entre las propiedades que saldrán a la venta figuran las sedes de las consejerías de Industria -en la céntrica calle de Colón de Valencia- Agricultura y Bienestar Social -ubicadas en la antigua maternidad de La Cigüeña junto al paseo de la Alameda-, que se trasladarán al nuevo complejo administrativo 9 d'Octubre -en la antigua Cárcel Modelo de Valencia-. Junto a las sedes de estas consejerías, cuyo traslado estaba previsto, también salen a la venta varios solares, incluido el previsto para la construcción de los rascacielos diseñados por el arquitecto Santiago Calatrava, junto a la Ciudad de las Ciencias. Un proyecto que era uno de los hitos urbanísticos del Consell que preside Francisco Camps.

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El consejero de Economía anunció esta medida ayer, en la presentación del proyecto de ley de Presupuestos de la Generalitat de 2011, que disminuyen en un 4,7% respecto a las cuentas de 2010.

El vicepresidente económico, Gerardo Camps, presentó ayer las grandes cifras de los presupuestos de la Generalitat para 2011. Unas cuentas que son las más restrictivas de la historia presentadas por un Gobierno valenciano. El gasto previsto asciende a 13.714 millones de euros, un 4,7% menos que lo estimado para este año. Ni siquiera en la Ley de Presupuestos de 2010, con la crisis económica en su momento más álgido, el Consell había recortado el gasto. De hecho, lo incrementó nominalmente en un 0,7% respecto a las cuentas de 2009 a base de tirar de la deuda. El año que viene no habrá alegrías.

La práctica totalidad de los grandes capítulos de gasto retrocede, a excepción del coste de la deuda -el dinero que hay que destinar a pagar los intereses y la amortización de los créditos- que sube un 16,6% y alcanza la cifra de 512 millones de euros.

El titular de Economía, que presentará las cuentas con detalle -incluidas las del sector público de la Generalitat- a finales de mes en las Cortes Valencianas, afirmó: "Son unos presupuestos realistas, austeros y eficaces".

Las expectativas de la Consejería de Economía para el año que viene no son las más halagüeñas. El crecimiento previsto del PIB regional es del 1,2%, una décima menos que la media española; igual que la demanda interna, que crecerá un 0,3%.

La contracción en el gasto de la Generalitat afecta fundamentalmente al capítulo de personal, cuya masa salarial se reduce un 6%. Lo que obliga a mantener suspendidos los acuerdos con los sindicatos respecto a la carrera profesional en la Administración general y en el personal sanitario en lo que respecta a incrementos salariales.

La inversión se desploma un 11,9% y se queda en 1.926 millones de euros. Un recorte que Gerardo Camps explicó ayer que compensará con una inversión adicional del Plan Confianza por valor de 625 millones, aunque no detalló el origen de esta cantidad, que tiene carácter extrapresupuestario. Aun así, la inversión decae un 0,25%.

Economía no prevé, en cambio, poder contener en exceso el capítulo de gastos, que se recorta en un 3,3%, algo más que las transferencias corrientes -que incluye el pago de los conciertos en educación y sanidad- que se reducen un 2,1%.

Con este escenario, el dinero que podrán gastar las consejerías de Sanidad, Educación o Industria será menos que el consignado este año. Para cuadrar las cuentas, que registran una nueva caída de los ingresos -tanto por tributos propios como por transferencias del Estado- el Consell incluye los 1.321 millones de deuda autorizados por el Gobierno en el plan de Estabilidad. A final de ejercicio, el déficit será del 1,3%.

De ahí que el Consell haya decidido poner en marcha el plan de optimización del patrimonio y vender en una coyuntura marcada por "la grave crisis".

Los trazos gruesos de los presupuestos

- Personal. La masa salarial se reduce un 6% y se mantienen congeladas las mejoras económicas de los acuerdos con los sindicatos.

- Gastos de funcionamiento. Se rebajan un 3,3% pese al plan de austeridad del Consell, que no incluye el gasto social.

- Coste de la deuda. Pagar los intereses y la amortización de parte del capital de los créditos solicitados costará un 16,6% más.

- Transferencias y subvenciones corrientes. Decrecen un 2,1% ya que casi todas ellas están ligadas a gasto social, como los conciertos educativos o la factura farmacéutica.

- Inversiones. Se recortan un 11,9%. El Consell promete compensar la disminución con fondos extrapresupuestarios

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de octubre de 2010.

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