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Los saharauis realizan su mayor protesta desde hace 35 años

5.500 personas se concentran en jaimas en el desierto

Los saharauis protagonizan su mayor protesta desde que, hace 35 años, España entregó a Marruecos en 1975 su colonia del Sáhara Occidental, pero esta no tiene ninguna connotación independentista. Su reivindicación es, por ahora, solo social.

Aunque la concentración empezó tímidamente hace unos 10 días, el pasado fin de semana alcanzó su apogeo cuando los manifestantes improvisaron un campamento de unas 1.000 jaimas (tiendas nómadas), bautizado Agdaym Izik, en pleno desierto, a 15 kilómetros de El Aaiún.

Allí permanecen congregadas unas 5.500 personas, según fuentes independientes; 7.500 personas, según indica el Frente Polisario, y alrededor de 2.000, según fuentes oficiosas marroquíes. Representan la octava parte de los saharauis con derecho a voto censados por la ONU en 1999 en el Sáhara cuando preparaba la organización de un referéndum.

La reivindicación tiene un carácter social y no exige la autodeterminación

"Su reivindicación es socioeconómica", afirma Ghalia el Djimi, una luchadora por la independencia que, como casi todos los partidarios de la autodeterminación, no se sumó al campamento. "Por el número de participantes es la mayor protesta desde la salida de España del territorio", añade.

"Piden trabajo y viviendas y exigen que acuda un interlocutor solvente para negociar con ellos", explica Eddah Larhdaf, director de la televisión local del Sáhara.

Los manifestantes han colgado varios vídeos en YouTube en los que, sobre todo las mujeres, expresan sus reivindicaciones. En ellos denuncian además "el robo de los recursos del Sáhara por el Estado marroquí" cuando estos "pertenecen a los saharauis". Arremeten contra el tratado de pesca entre la UE y Rabat, que incluye las aguas de la antigua colonia española.

El campamento está rodeado por las fuerzas de seguridad marroquíes, sobre todo la Gendarmería, y lo sobrevuela también un helicóptero, pero estas no impiden a los saharauis entrar o salir por la noche para pernoctar en sus casas aunque a veces entorpecen el abastecimiento de las jaimas en agua y víveres. Con discreción, las autoridades marroquíes han pedido a los manifestantes desmantelen sus tiendas.

El Polisario intenta capitalizar la protesta. "Una potencial tragedia humanitaria se avecina, a menos que la ONU tome medidas (...) y proteja las vidas de miles de personas que han acampado en el desierto", afirma el representante del movimiento independentista, Ahmed Bujari, en una carta enviada ayer al Consejo de Seguridad de la ONU. Christopher Ross, el enviado personal para el Sáhara del secretario general de la ONU, está ahora de gira por el Magreb.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de octubre de 2010