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Arzalluz: "Logré más de Aznar que del PSOE"

El Congreso decide hoy si acepta la petición del PP para que el presidente Zapatero comparezca de forma urgente para explicar "las consecuencias" del pacto con el PNV. A cambio de su respaldo a los Presupuestos Generales del Estado, el PSOE se ha comprometido a traspasar al País Vasco, entre otras, la competencia de políticas activas de empleo, lo que a juicio del PP "rompe la unidad del mercado laboral". La portavoz popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, afirmó ayer categórica que Zapatero "está dispuesto a lo que sea con tal de seguir en el poder". Respondió la dirigente socialista Leire Pajín, que defendió la legitimidad del pacto, comparándolo con el de 1996 del entonces líder del PP, José María Aznar.

- Aznar 'salva' el cupo vasco. El entonces líder del PNV, Xabier Arzalluz, afirmó en la sede central del PP que Aznar había pactado "de una forma que el PSOE no fue capaz". "He conseguido más en 14 días con Aznar que en 13 años con Felipe González", dijo. Efectivamente, los socialistas rechazaron durante años unas peticiones que, a su juicio, hacían peligrar la cohesión social. Con Aznar, el PNV reforzó el concierto económico con la cesión de impuestos indirectos. El PP se mostró dispuesto a transferir las políticas activas de empleo, y marcó la línea roja en el régimen económico de la Seguridad Social (como el PSOE ahora).

- Lo que González no quiso. El entonces líder de CiU, Jordi Pujol, arrancó a Aznar todo lo que Felipe González le había regateado en los dos años anteriores, en los que sostuvo al mortecino Gobierno socialista. Pese a aportar más votos (16 frente a cinco), los catalanes lograron menos que los vascos o Coalición Canaria (cuatro votos); singularmente, la competencia de Tráfico y el desarrollo de la policía autonómica; además, su avance se trasladó al resto de autonomías.

- Las cautelas del PSOE. El entonces ministro de Presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, advirtió al PP sobre su generosidad en la negociación con los nacionalistas: "En 1993 se plantearon cosas que el Gobierno socialista no pudo solucionar y otras que no quiso resolver por no considerarlas razonables. Mantuvo como límite del proceso de transferencias a las autonomías la cohesión territorial y por ello tuvo que decir no a las pretensiones de algunas de ellas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de octubre de 2010