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Reportaje:MODA

Pendientes del camello

Cinco claves para interpretar la prenda estrella, el abrigo 'camel'

Versátil, sencillo y atemporal. El abrigo camel se ha convertido en uno de los protagonistas de la temporada otoño-invierno. Un clásico que los diseñadores han reinterpretado hasta la saciedad sobre las pasarelas y que inunda las tiendas antes de tomar las calles. Una pieza que encaja a la perfección con una tendencia en auge, la que exige que la compra sea una inversión y no solo un gasto.

- ¿Qué? Las revistas de moda proclaman lo que las pasarelas certifican. El camel es el nuevo negro. Es decir, el color básico, todoterreno y omnipresente en esta temporada otoño-invierno. "Un tono ponible, con un punto moda pero supersencillo". Así lo describe Chicho Gavela, estilista y propietario de la tienda madrileña Love Dispensary. De entre todas las prendas situadas a medio camino entre el marrón y el beis, la reina es, sin duda, el abrigo. Visto en tantos desfiles y protagonista de tantos escaparates cabe preguntarse con qué se protegerán del frío aquellos que no gusten de este color.

Chloé lo propone amplio y con patronaje años setenta; Mulberry, femenino

- ¿Por qué? Esta pieza funcional y atemporal encaja con la filosofía dominante en el mercado actual. "La gente esta harta de las tendencias locas y de gastarse dinero en cosas que se va a poner dos veces. Busca amortizar lo que va a pagar, que lo que compre sea una inversión", explica Gavela.

- ¿Cómo? Aunque parezca que al abrigo camel solo se le puede pedir que quite el frío y que sea camel, existen tantas versiones como diseñadores. Chloé lo propone amplio y con patronaje años setenta; Mulberry y Louis Vuitton, femenino y con mangas abullonadas; Dries van Noten y Jil Sander revisan la pieza en su versión más minimalista; Gucci, Hermès y Michael Kors apuestan por las líneas limpias heredadas de la sastrería masculina; Donna Karan vuelve a los ochenta... El abrigo camel siempre ha estado ahí y muchas firmas solo necesitan revisar sus archivos para encontrarlo, como Max Mara, que reedita una de sus piezas más identificativas, el abrigo 101801, lanzado por primera vez en 1981. Y de las firmas del lujo, la tendencia se desliza hacia las cadenas textiles. En Mango apuestan por vestir de pies a cabeza en camel. "El abrigo queda genial si lo combinamos con faldas del mismo tono, con un largo por debajo de la rodilla, y en la parte de arriba, un jersey cuello cisne en la misma gama", cuenta Ninona Villa, directora de relaciones públicas de la firma española.

- ¿Quién? Winston Churchill llevó un abrigo camel en la conferencia de Yalta, en 1945. También la modelo Cindy Crawford lo lució, en 1992 en un estreno. Lo hemos visto cubriendo a Melanie Griffith en De repente un extraño (1990), o a Ali McGraw en Love story (1970).

- ¿Vale la pena? Aparte de ser tendencia absoluta para este invierno, el abrigo camel tiene el valor añadido de ser un clásico, como la gabardina. Ha vivido y vivirá épocas de gloria y olvido, pero siempre perdurará. Y además de longevo, es una de las prendas más versátiles del armario. "No es solo una pieza para ir a trabajar, es perfecto para romper con looks más nocturnos", asegura Villa. La única secuela que puede dejar tanto fervor camel, es que las calles terminen pareciendo una caja llena de toffees.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de octubre de 2010