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El FAD premia un instituto de la periferia de Alicante

En interiorismo gana Ferrater con su paseo de Benidorm

El fallo lo define como "un oasis" en un territorio "ultrajado" por los excesos desarrollistas que asolan numerosas periferias urbanas españolas. El jurado del premio FAD de arquitectura, que ha presidido Jordi Garcés, otorgó ayer el galardón en la categoría de arquitectura al IES Rafal, en Alicante, del grupo Aranea, un estudio multidisciplinar dirigido por el arquitecto Francisco Leiva y la paisajista María García. Construido en hormigón y de aspecto exterior duro, el edificio se repliega hacia el interior configurando varios patios y logrando, según Garcés, responder brillantemente con una "complejidad muy elaborada a los muchos requerimientos del proyecto". Aunque el premio se otorgó por consenso, hasta el último momento estuvo en liza con otra obra también muy enraizada en el paisaje, el tenue círculo que conforma el centro deportivo del embalse Gabriel y Galán de Cáceres, de José María Sánchez, al que el jurado otorgó finalmente una mención.

En la categoría de ciudad y paisaje el galardón recayó en el más conocido paseo marítimo de la Playa de Poniente de Benidorm, de Carles Ferrater y Xavier Martí. Para el jurado, es "una espléndida y sofisticada topografía que permite separar y unir dos mundos", el de los rascacielos de la ciudad y la playa.

El montaje que creaba la ilusión de una pequeña ciudad de la exposición Weltliteratur, realizada en la Fundación Calouste Gulenkian de Lisboa por Francisco y Manuel Aires Mateus, ha ganado el premio en la categoría de intervenciones efímeras y el original bar móvil I+Drink, que permite trasladar las barras de catering para servir cócteles, que idearon Merche Alcalá y Marion Dónneweg en Oviedo ha conseguido el galardón en la categoría de interiorismo.

En esta 52ª edición de estos prestigiosos galardones de ámbito ibérico han participado 541 obras de las que resultaron finalistas 20 obras. La entrega, celebrada ayer por la noche en la sede del FAD (Fomento del Arte y el Diseño), puso punto final a la Setmana de la Arquitectura, que la entidad ha centrado este año en el tema de la reutilización y la rehabilitación. Durante estos días se ha presentado también un libro que recoge 50 años, de 1958 a 2008, de estos conocidos premios de arquitectura.

Arquitectos en apuros

A remolque del derrumbe de la construcción, los arquitectos son uno de los colectivos que más acusan la crisis. No es extraño que estén rumiando cómo aplicar sus conocimientos en otras áreas. Si Arquinset, la semana de arquitectura del FAD, se ha centrado en el tema de la rehabilitación y en cómo repensar la disciplina, Eme3, el festival internacional de arquitectura que hasta mañana se celebra en el CCCB, se ha centrado también en las formas en que puede redefinirse el papel de la profesión a través de conferencias, talleres, pase de documentales y el tradicional mercado de propuestas.

Lo cierto es que el propio festival se ha visto afectado por esta precariedad en la que ha centrado esta quinta edición. Si en 2009 contó con 300.000 euros de presupuesto, este año el recorte de las subvenciones, especialmente de la Generalitat, lo han reducido a una cuarta parte. "Estuvimos a punto de suspenderlo en julio", comenta Javier Planas, su director, "pero al final optamos por hacerlo con mucho voluntariado y contando con el apoyo de los participantes, que no han cobrado y se alojan en el ático que nos ha cedido el Instituto Francés".

Las actividades se han centrado, cómo no, "en la manera en que profesionales de distintos países se han unido creando redes y cómo se están buscando nuevas maneras de desarrollar proyectos paralelos", sea en el campo teórico o ampliando el ámbito arquitectónico a la gestión social y urbana. La entrada del festival (www.em3.org) sirve también para ver las exposiciones Laberints en el CCCB y Full Print 3D, en el Dhub.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de octubre de 2010

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