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Peligran las fiestas taurinas en Extremadura

La mayoría de los festejos taurinos de los pueblos de Extremadura, excluyendo las corridas de toros, podrían acabar desapareciendo. Así lo cree la presidenta de la Federación Extremeña de Asociaciones Protectoras de Animales (Fepaex), Ángeles Gómez Salpico. Es cierto, reconoce, que el decreto aprobado por la Junta el pasado viernes solo prohíbe la celebración de festejos con toros embolados o ensogados, pero al mismo tiempo regula de manera muy clara las condiciones de seguridad que se deben dar en otro tipo de celebraciones taurinas. Esto hará que muchos municipios, sobre todo los pequeños, no puedan asumirlas por razones presupuestarias.

Ahora, por exigencias del decreto, los Ayuntamientos deberán contar con los medios técnicos y sanitarios necesarios para garantizar la seguridad del espectáculo, tener burladeros tradicionales e impedir la participación de los menores de 18 años.

El decreto, que regula la celebración de festejos taurinos como los encierros, suelta de reses, las becerradas populares y los festejos que tienen más de un centenar de años de historia, o los que son de interés turístico regional es "un paso de gigante" para Fepaex, porque "a partir del 1 de enero de 2011, que es cuando entra en vigor, van a ser muy pocas las fiestas con toros que van a poder mantenerse y eso es una enorme satisfacción para nosotros porque el toro, aunque no esté embolado o ensogado, siempre sufre".

Vaquilla torturada

Para la protectora, el decreto ha sido una auténtica sorpresa. "Hace tres meses nos reunimos con responsables de la Junta de Extremadura para abordar estas cuestiones, pero no sabíamos nada. Creemos que el caso de la vaquilla de Zarza la Mayor, que acabó con 20 jóvenes detenidos, hace poco menos de un mes, por golpearla a puñetazos y patadas hasta casi acabar con su vida, ha acelerado su aprobación".

Por el contrario, para Francisco Cáceres Custodio, ganadero, apoderado y empresario de Castuera, dedicado a la organización y producción de festejos taurinos, el decreto está vacío, puesto que en Extremadura no se celebran apenas festejos con toros embolados o ensogados. "Aquí queremos y respetamos a los toros, es verdad que en alguna fiesta puede haber algunos desaprensivos, algunos chuletas que se tiran encima del animal y le golpean. En esos casos yo soy el primero en denunciarlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de septiembre de 2010