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Reportaje:

Una Torre Eiffel en la meseta

El Parque Europa, en Torrejón, acoge réplicas de grandes monumentos del continente. ¿Audacia o despilfarro?

"Tú, córtanos las piernas, lo importante es que salgan los caballos". Un chico posa con su pareja delante de una réplica -a tamaño bastante natural- de la Puerta de Brandeburgo (Berlín). Su prioridad es que salga en la foto la cuádriga que corona el monumento, cuatro caballos tirando del carro de la diosa Victoria. Acaban de iniciar el recorrido al Parque Europa de Torrejón de Ardoz.

En un terreno de 190.000 metros cuadrados a las afueras del municipio, entre el cementerio y un polígono comercial, se han colocado 14 copias de hitos arquitectónicos y escultóricos europeos: la Torre Eiffel, la Fontana de Trevi, la Sirenita de Copenhague... Es el proyecto estrella del gobierno local, un intento de renovar la identidad de Torrejón, según su concejal de Medio Ambiente, Valeriano Díaz: "Por desgracia, no contamos con monumentos históricos, y siempre se nos ha conocido por la base militar americana. Necesitábamos algo diferente".

También hay un bar euroescéptico: calamares, tortillas y patatas bravas

El parque ha costado 12 millones de euros, siete del Ayuntamiento, cinco del Plan E, el dinero que el Estado dio en 2009 a los gobiernos locales para hacer obras y crear empleo. Torrejón apostó por la carta de su zona verde temática, inaugurada el pasado 3 de septiembre. "Es un despilfarro", acusa la oposición socialista. "Un exceso", critica Izquierda Unida. "Es un pulmón verde con unas características únicas en toda España", dice la publicidad municipal.

"¡Hostias, macho, si es un cacho de verdad!", celebra un visitante. Detrás de la Puerta de Brandeburgo hay un trozo auténtico del muro de Berlín; una combinación coherente. Continuando la ruta aparece un palmeral. Desde aquí, si se vuelve la mirada atrás, se ve la cuádriga del monumento berlinés (año 1791) asomando entre palmeras peludas; una combinación rara, como podría saber un codillo de cerdo con piña tropical.

"Estoy enamorado del parque", afirma el concejal Díaz, que refrenda su pasión con datos: "60.000 personas vinieron el día de la inauguración y hasta ahora hemos tenido 200.000 visitas".

En Torrejón nadie niega que está pasando mucha gente por Parque Europa, desde la taquillera de la estación de tren o los vecinos africanos que charlan en la plaza de España hasta la propia oposición; ahora bien, esta tiene más cosas que decir. "Es una novedad que ha generado una avalancha de gente", analiza el portavoz de IU, José Fernández Benito, "pero aquí hay otras necesidades, colegios infantiles, residencias de ancianos, más seguridad". La opinión del portavoz local del PSM, Francisco Rojas, también es negativa. "Es un embeleso que tendrá un resultado lamentable".

PSM e IU atacan el parque por el agujero de la hucha municipal. Ambos aseguran que Torrejón tiene una deuda de unos 200 millones de euros que convierte un parque de 12 millones en un brindis al sol. El Ayuntamiento no informó a este periódico de cuánto dinero debe. Su presupuesto de 2010 es de 121 millones, nueve menos que en 2009, y de los 25 que dirige a obras, la mayor inversión es en parques y jardines: 3,4 millones, 23.000 euros más que en el apartado de Bienestar Social.

Pasando el palmeral se llega a una plaza rectangular que fusiona tres hitos del imaginario madrileño: el edificio central es, por delante, la Casa de Correos de la Puerta del Sol, con su reloj de bola, y por detrás, la Casa de la Panadería de la plaza Mayor; el tercer elemento son las réplicas de casas de arquitectura popular madrileña que ocupan los lados de la plaza. El conjunto es de ladrillo y hormigón pero da sensación de cartón piedra, como una disneylandia cañí en la que pegaría que Pluto y Sancho Panza cruzasen la plaza agarrados del brazo. También hay un bar euroescéptico: cerveza, calamares, tortillas y patatas bravas.

"El caso es que a ver quién mantiene esto...". Comiéndose un bocadillo bajo una de las Torres de Londres -la copia del puente levadizo londinense que une sobre un lago las dos riberas del Parque Europa-, Nieves Pozo, de 38 años, se hace una pregunta que un día antes despejaba Valeriano Díaz, el concejal de Medio Ambiente: "No sabemos cuál será el coste de mantenimiento. Hasta 2011 se encarga la empresa que ha hecho el parque". A partir de ahí, el mantenimiento quedará en sus manos: 5.000 árboles, 60.000 arbustos, 120.000 flores de temporada, 190.000 metros cuadrados de zonas verdes, tres lagos (uno navegable), 460 farolas y, por supuesto, 14 copias de monumentos históricos.

"No es la verdadera, no es igual de alta, es más pequeña, no es la verdadera Torre Eiffel". Un niño repite la misma idea como un disco rayado al pie de la reproducción del emblema de París, en el punto más alejado de la entrada al parque. Alrededor están el David de Miguel Ángel y la Fontana de Trevi, con un buen número de céntimos de euros en el fondo. Dice la leyenda que si tiras dos monedas encontrarás el amor en Roma. En este caso, se supone, la pasión nacerá en Torrejón de Ardoz.

El concejal Díaz confía en que el Parque Europa atraiga visitantes de todo Madrid, colegios y compañías de viajes organizados, y que detrás del público lleguen empresas que contribuyan a financiar el mantenimiento del parque a cambio de publicidad. Su gran baza no son las réplicas (aparte de las citadas están el Manneken Pis, la puerta de Alcalá, el Atomium de Bruselas, tres molinos holandeses, un anfiteatro griego, la Torre de Belém y un puente francés que pintó Vincent Van Gogh), sino lo que denomina la "fuente cibernética", un show nocturno de luz y sonido que hacen de viernes a domingo. Los ingresos por visitantes serán secundarios; la entrada es gratis y solo se paga por algunos juegos, como la tirolina de 180 metros que sobrevuela el lago (13,50 euros). Díaz reconoce que el Parque Europa es "una apuesta arriesgada", pero parece convencido de que el plan funcionará. Al menos, cuando haga sol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de septiembre de 2010