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COLUMNA

De humor también se vive

Si lo que sigue fuera una declaración testimonial en juicio, cualquiera podría impugnarla porque al testigo que firma le comprenden las generales de la ley.

Si lo que sigue fuera una declaración testimonial en juicio, cualquiera podría impugnarla porque al testigo que firma le comprenden las generales de la ley. Una tira de la Mafalda de Quino, libro insignia de la editorial que dirijo desde hace 43 años, presenta al personaje de Libertad, no casualmente una niña muy pequeña, hablando sobre la profesión de traductora con la que su madre se gana la vida. "Hay un tipo... Yanpol... -¿Sartre? (acota Mafalda)- ¡Ése! El último pollo que comimos lo escribió él". Aunque publico libros de muchos géneros, los de humor son la base de mi catálogo y mi sustento... La literatura de humor y el humor gráfico tienen tal tradición en Argentina que un humorista arriesgó la hipótesis de que, en la división internacional del trabajo, nos había tocado hacer reír. Ariel Magnus, autor de una antología de 200 años de humor literario en Argentina cree ubicar históricamente la primera humorada nacional en la Declaración de la Independencia: inicialmente, la proclamaba respecto del rey Fernando VII, sus sucesores y la metrópoli, pero al advertir que eso podría alentar a quienes pretendían subordinarse al emperador de Brasil, se agregó pocos días después: "y de toda otra dominación extranjera". En mesas redondas de humoristas gráficos que Ediciones de la Flor organizaba en la Feria del Libro de Buenos Aires era habitual que alguien del público pidiera a los panelistas que "contaran un chiste", lo que solía despertar sus iras. Es que, efectivamente, el humor no tiene mucho que ver con el chiste y no tiene necesariamente que provocar risa. Los libros de humor fueron a menudo considerados literatura menor, y pocas editoriales los incluyen en sus colecciones de narrativa "seria": lo mismo pasa con la "academia", a cuya consideración todavía no acceden los humoristas. Y esto a pesar de que muchas páginas de, por ejemplo, Borges (y especialmente algunas pergeñadas junto a Bioy Casares) son portadoras de humor en altas dosis. El propio Borges administraba su ingenio con eficacia. Dada su frecuente referencia a los sueños en su literatura, mucha gente se le acercaba para contarle los propios o algo referido a lo onírico. Una vez alguien le relató que un caballero había soñado que su amante lo visitaba para despedirse, y al día siguiente se enteró de que ella había muerto. Su comentario, rotundo: "¡Qué atenta, che!". Latinoamérica ha sido pródiga en humoristas, que se manifestaron más frecuentemente en la crónica que en la narrativa, pero también en su vida cotidiana. Un escritor uruguayo, Arthur Núñez García (Wimpy), cultor del monólogo de humor, decía que el buen ingeniero no sólo construye puentes que no se caen, sino que aplica su saber para pinchar la aceituna del medio en un plato, porque las otras la presionan, evitando que salga disparada. Así, Roberto Fontanarrosa, autor de de libros de relatos y de tres novelas humorísticas, habiendo comenzado su carrera como dibujante, ejercía el humor a tiempo completo: protagonizó contrapuntos desternillantes con el colombiano Daniel Samper Pizano, inolvidables para quienes los presenciaron, en ferias del libro y en presentaciones de libros. Macedonio Fernández practicaba con eficacia esa forma de humor sintético que es la boutade. Aludió al escaso público de una conferencia afirmando que "había faltado tanta gente, que si faltaba alguien más no cabía". Una lista de autores argentinos que practicaron el humor no podría omitir a Arturo Cancela, Isidoro Blaisten y Luisa Valenzuela, con una descendencia que ejerce también en los blogs. Válvula de escape o reacción nerviosa ante una realidad apabullante, el humor en la literatura cumple la función terapéutica que le adjudicaba una sección de la incombustible "Selecciones del Reader's Digest": "La risa, remedio infalible...".

Daniel Divinsky (Buenos Aires, 1942) es fundador y director, junto con Ana María T. (Kuki) Miler, de Ediciones de la Flor. Ejerce como editor desde 1967. Preso por la dictadura militar vivió exiliado en Venezuela. Restaurada la democracia en Argentina dirigió una radioemisora del Estado y la revista Plural.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de septiembre de 2010