'Le Monde' denuncia al Elíseo por espiar a una fuente de información

El teléfono del asesor sospechoso de filtrar el 'caso Bettencourt' fue intervenido

El diario Le Monde ha anunciado que piensa denunciar al Elíseo por violar el secreto de las fuentes y por montar un dispositivo de espionaje a fin de identificar quién le filtraba información sobre el caso Bettencourt, un complicado episodio en el que se mezclan, entre otras cosas, el trato de favor, el fraude fiscal y las acusaciones de financiación ilegal del Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido del presidente Nicolas Sarkozy.

El caso se remonta al 28 de julio pasado, cuando fueron detenidos el gestor personal de la fortuna de la anciana millonaria Liliane Bettencourt, Patrice De Maistre, y el fotógrafo amigo de la octogenaria heredera de L'Oréal, François-Marie Banier.

La ley prohíbe en Francia investigar a los informantes de los periodistas

En su edición del 19 de julio, el periódico francés se hacía eco de las declaraciones del gestor ante el juez, que ponían en una situación delicada al ministro de Trabajo, Eric Woerth, cuya mujer había sido contratada años atrás por el mismo De Maistre como asesora financiera para gestionar los fondos de Bettencourt.

Esta información irritó tanto al Elíseo que ordenó a la policía que pusiera fin a las filtraciones, según asegura Le Monde citando varias fuentes policiales. Así, los servicios de contraespionaje francés (DCRI) investigaron en busca de la persona que podía haber filtrado la información. Supusieron que era David Sénat, un consejero judicial de la ministra de Justicia, Michèle Alliot-Marie.

Según el periódico francés, el teléfono portátil corporativo del asesor de la ministra fue intervenido. "De este modo, supieron que yo había hablado con este consejero como, por razones de mi oficio, he hablado con otras muchas personas", aseguraba ayer a la cadena de televisión i-Téle el periodista de Le Monde Gérard Davet, autor de la información en cuestión sobre el caso Bettencourt.

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El servicio de contraespionaje francés, que ha asegurado a Le Monde que actuó "a fin de proteger los intereses del Estado", pensando que había identificado a la fuente de la información, trasladó al Elíseo sus conclusiones.

El consejero judicial fue apartado de su puesto en París y destinado a la Guyana francesa. Según el Ministerio de Justicia, eso sí, su traslado no tiene nada que ver con este asunto.

A juicio de Le Monde, el Elíseo ha violado la ley que protege las fuentes de la información, que ampara no solo a la prensa a fin de no tener que revelar la identidad de sus informadores, sino que prohíbe también expresamente este tipo de investigaciones indirectas en busca de las personas que filtran datos a los periodistas. Esta ley, de hecho, fue modificada y reforzada por el Gobierno de Sarkozy en enero de 2010.

Por su parte, el Elíseo ha desmentido tajante y completamente la información, asegurando que nunca ha ordenado ninguna investigación sobre este asunto. El Partido Socialista francés ha bautizado el episodio como el "Woerthgate", y califica el presunto espionaje del Gobierno como "incalificable atentado contra uno de los fundamentos de la democracia: las fuentes de una información".

Fréderic Lefébvre, responsable de la UMP, replicó: "El periódico dice lo que quiere. Hay una denuncia en marcha. Dejemos que la justicia haga su trabajo y que los franceses juzguen después".

En un editorial que aparece en su edición de hoy, Le Monde reprocha al Gobierno de Sarkozy el hecho de saltarse a la torera una ley impulsada y aprobada por él mismo. Y añade que esta ley solo se puede sortear si "un caso de flagrante interés público lo justifica". Y agrega: "El poder interpreta de manera particular esta noción de interés público, que él confunde con su propio interés, con el interés de ocultar el mayor tiempo posible este asunto

[el caso Bettencourt]".

El presidente Nicolas Sarkozy, en un acto oficial el pasado domingo.
El presidente Nicolas Sarkozy, en un acto oficial el pasado domingo.EFE

Sobre la firma

Antonio Jiménez Barca

Es reportero de EL PAÍS y escritor. Fue corresponsal en París, Lisboa y São Paulo. También subdirector de Fin de semana. Ha escrito dos novelas, 'Deudas pendientes' (Premio Novela Negra de Gijón), y 'La botella del náufrago', y un libro de no ficción ('Así fue la dictadura'), firmado junto a su compañero y amigo Pablo Ordaz.

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