Benet i Jornet reivindica el "final feliz" de la reciente historia del teatro catalán

El dramaturgo abrió ayer la temporada barcelonesa, que aún resiste la crisis

Comenzó diciendo que su parlamento sería optimista, que la historia que contaría tenía "final feliz" y la audiencia de colegas del mundo del teatro que ayer abarrotó el solemne Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona se relajó. Fueron hora y media de risas y aplausos durante las cuales el dramaturgo Josep Maria Benet i Jornet, encargado este año de abrir la temporada escénica barcelonesa, repasó con humor y sabiduría los últimos 50 años del teatro catalán a través de la cartelera de La Vanguardia en 10 días de 10 años diferentes.

"La diferencia es abismal", concluyó. "En 1959 el teatro barcelonés, y catalán en general, arrastraba una enfermedad grave que incluso fue calificada, en un tono no demasiado compasivo, de terminal. Y todavía, en efecto, descendimos más bajo. Pero después, dejando sudor y sangre en el empeño, (literalmente) se produjo un inaudito enderezamiento. Hoy, y pese a la obsesiva crisis que sufrimos, Barcelona figura por derecho propio, con voz propia, en el mapa escénico europeo". Papitu, como le presentó Sergi Belbel, tuvo tiempo para las bromas, como cuando, al explicar que en 1959 en uno de los 13 teatros de la ciudad se representaba La gata sobre el tejado de zinc, alzó la mirada y lanzó: "eh, [Álex] Rigola, estás por ahí", con relación a la obra que ha elegido el director del Lliure para reinaugurar la sala de Gràcia. Y también encontró espacio para recordar una de "las asignaturas pendientes". La situación del catalán en la escena barcelonesa ha dado un giro copernicano (una o dos en 1959, casi 400 producciones en 2009) pero, señaló, "falta un esfuerzo para exportar, en su montaje barcelonés y en nuestra lengua, como se hace en todas partes, nuestros propios textos".

Fue una mirada optimista a la evolución de la situación teatral alejada de victimismos y quejas. Algo que, por otra parte, parecen confirmar las cifras de asistencia de la pasada temporada que dio a conocer ayer la Asociación de Empresas de Teatro de Cataluña (Adetca), que por la noche celebró el inicio de temporada con la gala Barcelona aixeca el teló en la que desde el escenario del teatro Victòria se rindió homenaje al Paralelo y se ofreció una muestra de los estrenos inminentes.

Un total de 2.629.088 personas asistieron al teatro durante la temporada 2009-2010. Así, se mantiene prácticamente la cifra de espectadores récord conseguida en 2008, con un ligero descenso del 2%. Es una tenue bajada que Daniel Martínez, presidente de Adetca, achacó a la pérdida de público de los musicales (hasta el 37% menos). Paradójicamente, el espectáculo más visto fue uno de ellos: 294.533 personas acudieron a ver Hoy no me puedo levantar. Le siguen, de lejos, La doble vida d'en John (63.566) y Un marit ideal (61.587).El vacío que dejaron los musicales lo suplieron la danza y el teatro de texto. La primera tuvo una subida espectacular de público, el 39% más respecto a la pasada temporada, y el teatro de texto repuntó en un 7%. "Hemos mantenido los índices de ocupación pese a encontrarnos en el momento álgido de las crisis", se congratuló Martínez. Lo confirma la recaudación total, cifrada en 65.233.362 euros, un ascenso del 0,4% respecto al año anterior. La ocupación fue del 54,84% (54,78% en 2008).

Además, Martínez remarcó que hay en la ciudad cuatro nuevas salas de teatro -Almería Teatro, Antic Teatre, Alexandra y el Arteria Paral·lel- y que, a pesar de ello, la demanda no se ha resentido. Desde el año 2000 se han abierto 10 nuevas salas en Barcelona y esta temporada se llegará a las 47, con la apertura de El Molino y el Lliure de Gràcia.

Pese a la vitalidad de las artes escénicas en la ciudad, en Adetca son cautelosos. "La crisis es un virus que se contagia", expresó su presidente, que pidió a los políticos que no recortaran recursos porque, dijo, el teatro es "básico para la salud de la ciudadanía". Su objetivo, dijo, es alcanzar los tres millones de espectadores: "Están ahí, sólo hace falta que los llamemos más alto".

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Apertura de la temporada teatral, en la imagen Anna Azcona interpretando un cuplé
Apertura de la temporada teatral, en la imagen Anna Azcona interpretando un cupléCARMEN SECANELLA

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