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Análisis:Las consecuencias del comunicado de la banda

Momento de unidad

Muchas dudas y un montón de incertidumbres me sugiere el anuncio de ETA. De entrada, garantías de que sea el final de su locura, ninguna. Esperada la tregua por la necesidad de Batasuna de volver a la legalidad y por el cambio de convicción de sus nuevos dirigentes, la respuesta de ETA me resulta insuficiente. Y me duele que sea un gesto hacia EA-HB y no la aceptación de la exigencia de la ciudadanía.

La prudencia y unidad de criterio en el PSOE, PP, IU, PNV y Aralar es inexcusable. Y a corto plazo, necesitaremos un análisis de los especialistas sobre cuál es la voluntad real de ETA. Porque esta vez no pueden engañarnos, desde su debilidad, con un periodo de avituallamiento, ni con una jugada para crear contradicciones a los demócratas.

Por ello el PP debería confiar a Zapatero y al lehendakari el liderazgo en la respuesta, desde la responsabilidad de Estado y la transparencia con la sociedad. Sea como fuere, la ciudadanía no debería quedar de nuevo al margen del proceso en una espera desmovilizadora y como mera espectadora. Lo que sucedió en la anterior tregua.

Me reitero en que ha de dar pasos en búsqueda de la regeneración moral de la sociedad vasca, un clima superador del odio que propicie avances hacia la concordia cívica y situar al mundo político de ETA ante la reflexión por el grave daño causado. Porque ganar la paz no significa lograr la convivencia y la libertad para todos.

No sabemos nada del cese de las amenazas a empresarios por el TAV, ni del recuerdo a las víctimas -que no su utilización partidista-. Y a ellos dirijo la mirada emocionada. Porque si ganamos la paz será para compartirla.

Odón Elorza es alcalde de San Sebastián (PSE)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de septiembre de 2010