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Crónica:FRANCIA 72- ESPAÑA 66

Sauna francesa para el campeón

Gelabale y la agresividad de la defensa de Francia oxidan a una errática España

El campeón no podía empezar de peor manera la defensa del título que ganó hace cuatro años en Japón ni el ascendente que mantiene desde entonces sobre cualquier rival que no sea Estados Unidos. Perdió España, en efecto. Pero, además, incluso más grave que eso: dejó que desear en bastantes facetas del juego. No dio la talla en ataque, no se encontró a gusto ni supo cómo agujerear la defensa del equipo francés, ni cómo responder tampoco a la agresividad que opuso su rival, anunciada de antemano por ambos seleccionadores. El desastre se repartió en todas las áreas, pero el desaguisado de los tiros libres expresa lo fuera de foco que estuvieron la mayoría de los jugadores españoles que fallaron en 15 de los 32 oportunidades que tuvieron para la lanzar desde la línea de castigo. Y, a eso hay que añadir el bajísimo acierto en los tiros de campo, solo un 36%. Una puntería errática y en consonancia con el juego que desplegó.

El equipo de Scariolo tuvo un bajísimo acierto en los tiros de campo, del 36%

El conjunto galo formó con dos pívots naturales como Koffi y Mahinmi

La defensa francesa intimidó mucho más dentro de la zona con Gelabale

Los tirones del vigente campeón con Navarro y Marc Gasol no fueron suficientes

Lo curioso es que el juego se le oxidó a España cuando el viento estadístico hinchaba más sus velas. Los franceses se habían perdido en la tempestad. 12 rebotes más, dos pérdidas más de balón, un ataque impotente ante la defensa individual española y un marcador acorde con su desastroso quehacer recién iniciado el segundo cuarto: 23-11 tras un triple de Mumbrú.

Scariolo aprovechó la bonanza para dar cuerda a todos sus jugadores, excepto a San Emeterio. Procediendo de la misma manera, su colega, Vincent Collet, persiguió el efecto absolutamente contrario.

Trató de enderezar el rumbo de su quinteto, intimidado y extraviado. Batum cometió un primer pecado, dos faltas en cinco minutos en su marcaje sobre Navarro. Diaw, mascarón de proa del equipo francés, se quedó sin anotar un solo punto en el primer cuarto y tampoco lo hizo en los tres minutos que apareció durante el segundo. El ala-pívot de los Charlotte Bobcats se empeñó en jugar al gato y al ratón con Felipe Reyes y Rudy Fernández, defendiendo como un pívot y atacando muchas veces como un alero. Pero se hizo un lío con Pietrus. La defensa española se sabía de memoria la maniobra. Collet tuvo que corregir sobre la marcha. Lo mismo tuvo que hacer con De Colo, al que Ricky Rubio y Raúl López superaron con amplitud en la pugna por manejar el ritmo del juego.

Con una formación más clásica, dos pívots naturales como Koffi y Mahinmi, y con dos reservas como Gelabale y Albicy, que aportaron toda la munición de la que había carecido hasta entonces, Francia empezó a crecer. Acabó de descubrir y de convencerse de sus inesperadas posibilidades ante un equipo que le ha intimidado durante los últimos cuatro años, que le barrió en los cuartos de final del último Europeo.

En aquél momento fue cuando más echó de menos España a Pau Gasol. Por supuesto que con él también se podía haber perdido, como ya se perdió el primer partido ante Serbia en el Europeo en que España acabó coronándose también campeona. Pero fue inevitable pensar en él como referente dentro de la zona en unos momentos en que los pívots franceses lograron reducir los daños que les pudieron provocar Marc Gasol, Fran Vázquez y Felipe Reyes.

La defensa francesa intimidó mucho más dentro de la zona, el contador de los rebotes se igualó y el ataque español se secó hasta el punto de que Navarro se retiró al descanso sin haber anotado ninguna canasta. Sólo es un ejemplo del mal funcionamiento del ataque español que sólo sacó diez puntos en claro del espeso funcionamiento en que se sumió.

Volvió a dar un tirón España porque Navarro y Marc Gasol aparecieron algo más, pero no lo suficiente. No hubo quien controlara a Gelabale, tan certero en la lectura de la defensa española como en los triples. Batum se añadió a la fiesta. Rudy Fernández, extenuado y posiblemente un tanto impotente por su empeño sin recompensa, fue eliminado cuando quedaban todavía casi dos minutos.

Su eliminación, seguida de una falta técnica, escenificó el punto de desesperación e impotencia que acabó adquiriendo la derrota. El torneo todavía deja muchísimo terreno por delante para hacerla solo relativa. Eso dependerá de lo mucho que pueda distanciarse del mal aspecto que ofreció ante Francia el equipo español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de agosto de 2010