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Accidente minero en Chile

Los técnicos tardarán tres meses en rescatar a los 33 mineros atrapados

Una sonda de ocho centímetros será el 'cordón umbilical' con los trabajadores

Los 33 mineros atrapados a 700 metros bajo tierra por un derrumbe en la mina San José de Atacama, a 900 kilómetros al norte de Santiago, comenzaron a recibir el apoyo que les envían desde el exterior. En una nueva comunicación, gracias a un teléfono que les hicieron llegar los equipos de rescate, confirmaron que se encuentran bien, tienen hambre y hasta gritaron un espontáneo "Chi-chi-chi-le-le-le, viva Chile" cuando supieron que sus familiares los esperan arriba en un campamento. A través del conducto de ocho centímetros de diámetro que abrió el domingo una sonda que perforó la roca, los mineros están ahora conectados con el exterior.

Tras la explosión de júbilo nacional del domingo, por el hallazgo con vida de los trabajadores -que hoy cumplen 19 días bajo tierra-, y después de entubar el agujero para asegurar su estabilidad, ayer siguió la exploración de otras sondas para tener nuevas vías de comunicación, mientras se esperaba la máquina que abrirá un túnel de 66 centímetros de diámetro por el que los subirán, en un trabajo que tardará cerca de tres meses. Los equipos de rescate quieren tener tres sondas, una para enviar apoyo a los mineros, otra de comunicación y una tercera para la ventilación.

Los mineros soportan 35 grados de temperatura, pero tienen agua y aire

Para evacuar a los obreros habrá que abrir un pozo de 66 centímetros

"Ellos están sanos y salvos. Les contamos que acá estaba un campamento con todas sus familias, que estábamos todos acá. Les enviamos un saludo del presidente de la República, hubo un gran C-h-i espontáneo de ellos, un C-h-i nuestro de arriba. Fue muy emocionante", afirmó el ministro de Minería, Laurence Golborne.

El conducto que abrió la sonda es como un cordón umbilical para mantener con vida a los mineros. Desde la superficie, los equipos de rescate bajan la ayuda hacia el subsuelo por este agujero, por el interior de unos tubos alargados llamados palomas. Los primeros envíos consistieron ayer en agua potable, suero líquido para hidratarlos y medicamentos, así como un cuestionario de salud para todos; hoy se prevé darles las primeras comidas y medicamentos. Cada viaje de una paloma tarda cerca de una hora.

Los mineros sobreviven soportando temperaturas constantes cercanas a 35 grados y una humedad del 98%. Aunque solo tenían alimentos para dos días en el refugio que la mina tiene a 700 metros bajo tierra, agua no les ha faltado: disponían de 14.000 litros en un estanque que se utilizaba para enfriar maquinaria y la que recolectaron a través de los canales del techo del refugio. Si bien tienen aire, se quejan de que el polvo en suspensión les provoca molestias.

Tampoco les ha faltado iluminación, porque contaban con las baterías de dos camionetas que quedaron bajo la superficie. Las primeras imágenes de una cámara de televisión que bajó hasta donde se encuentran mostraron el rostro de Florencio Ávalos, de 31 años y jefe de mina, que quedó atrapado junto con un hermano suyo.

Existe optimismo entre los equipos de rescate y el Gobierno ante la posibilidad de salvar a los mineros antes de Navidad, aunque no existen precedentes en el mundo de un rescate a esa profundidad y durante tanto tiempo.

El túnel de rescate de 66 centímetros, poco más del ancho promedio de los hombros de un adulto, lo excavará una maquina sudafricana, la Strata 950, facilitada por la minera estatal Codelco. Esta abre primero una sonda guía y después comienza a ampliar el agujero. Su capacidad de avance puede llegar hasta 15 metros diarios.

Psicológos y psiquiatras que analizaron la carta que el más veterano del grupo, Mario Gómez, envió a su esposa, y el escueto pero claro mensaje que los atrapados ataron al martillo de la sonda que los encontró el domingo, resaltaron la claridad mental de los mineros. "Estamos bien el refugio los 33", escribió uno de ellos con lápiz rojo y letras grandes y legibles, resumiendo la información esencial en solo siete palabras.

Gómez, de 63 años, a quien su esposa Lily describe como animoso, le cuenta en la carta que está bien, pregunta qué ocurre con el seguro y relata que los sondajes han pasado por detrás del refugio. "Dale muchos besitos a todas mis hijas y nietos, que los amo mucho, que estén tranquilos. Para ti, con amor más grande, te amo demasiado. Vamos a ser felices para siempre juntos con nuestra familia. Pronto nos veremos, chao mi vida, te amo, hasta pronto. Un beso", escribe Gómez, chófer de la mina.

El principal riesgo es un nuevo derrumbe y que siga descendiendo la roca de 700.000 toneladas que obstruyó el túnel de la mina más de 150 metros por donde están atrapados los trabajadores. También existen riesgos de salud y de estabilidad del grupo debido a lo prolongando que será su encierro. Pero los especialistas tienen confianza y creen que la comunicación de los mineros con sus parientes y amigos será vital para mantener el ánimo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de agosto de 2010