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Reportaje:

Del milagro a la amenaza

La llegada de Ryanair a El Prat pone en jaque a Reus, Girona y Lleida

Todos los aeropuertos de ciudades pequeñas aspiran a repetir un día el milagro de Girona. El aeropuerto de esta ciudad tenía en 2001 cerca de 600.000 pasajeros. Pero entonces Ryanair instaló allí su base y la ciudad quedó conectada con media Europa. El aeródromo, que la aerolínea de bajo coste promocionó como Barcelona Norte a pesar de estar a 90 kilómetros de la capital catalana, recibió en 2009 a 5,2 millones de pasajeros. No es extraño que Reus y Lleida quisieran repetir la gesta. Para intentarlo tuvieron que aceptar las normas de la irlandesa: pagar peaje, con subvenciones públicas y privadas a la compañía. Los tres aeródromos temen que ni el dinero ate a Ryanair, y decida renunciar a parte de sus operaciones allí para impulsar su presencia en El Prat de Barcelona.

Ryanair recibe en Cataluña más de 8,5 millones al año en subvenciones

La Generalitat dice que no aumentará la ayuda por operar en Reus y Girona

La compañía ya quitó vuelos en Granada y Valencia al no lograr más dinero

El peaje, es decir, las subvenciones que Ryanair exige recibir por instalarse en aeropuertos secundarios, ascienden en Cataluña a más de 8,5 millones de euros anuales. La cifra puede variar un poco cada año, porque parte de las mismas están vinculadas a que las rutas que ofrece tengan o no éxito. En Girona son de entre 4,6 millones y 5,7 millones de euros al año (que aportan Gobierno e instituciones locales como la Cámara de Comercio). En Reus reciben 3,5 millones también público-privados. En L'Alguiare de Lleida, donde están relacionadas con la ocupación de aviones, pueden ascender hasta los 800.000 euros.

A pesar de estar en tres aeropuertos de Cataluña, Ryanair ha luchado durante años por poder operar también desde El Prat de Barcelona. Lo hará a partir de septiembre. No recibirán ni un euro de las autoridades ni los empresarios. "Actuará [en el Prat] en términos de estricta competencia en el mercado", subraya Joaquim Nadal, consejero de Política Territorial. A pesar de eso, Ryanair está apostando fuerte: en mayo dijo que tendría 20 rutas. La semana pasada anunció otros tres destinos. En Girona y Reus, desde que se conoció la noticia ha cundido el pesimismo.

"Tenemos un convenio firmado con Ryanair hasta 2011 y estamos seguros de que lo cumplirán. Pero eso no quiere decir que no rebajen parte de sus vuelos. Sobre todo peligran los domésticos", comentó el presidente de la Cámara de Comercio de Girona, Domènec Espadalé. "La clave es mantener la ocupación. Si se llenan los vuelos, no los quitarán", añadió. Además, defiende que a la empresa le interesa la operatividad que ofrece Girona, ya que "pueden descargar y cargar pasajeros en 30 minutos y en Barcelona no podrá hacerlo". En Reus también asumen que la llegada a El Prat hará daño. "Todo el mundo está muy inquieto, porque el aeropuerto es una infraestructura estratégica", razonó el presidente de la Cámara de Comercio de Tarragona, Albert Abelló.

Lo ideal para todos sería encontrar nuevos operadores. Hasta que eso suceda ¿Cómo retener a Ryanair? La experiencia de otras ciudades señala que la clave es el dinero. En Valencia la aerolínea tenía una base. La cerró en 2008 y quitó buena parte de los vuelos. El motivo: la Generalitat valenciana no le daba subvenciones, mientras que a Air Nostrum sí, en concepto de promoción turística. Finalmente, Ryanair ha vuelto. Ha conseguido 800.000 euros al año en ese mismo concepto. En Granada, la compañía eliminó en marzo cuatro de sus seis rutas por "costes elevados del aeropuerto", ya que no aceptaron darle más ayudas. También en Murcia eliminó algunos vuelos tras una negativa.

En Reus y Girona, Ryanair ha pedido en los últimos meses más apoyo económico, según fuentes cercanas a los aeropuertos. "No las habrá. Ryanair sabe que ese es hoy, dada la crisis económica, un camino cerrado y que las cosas en el futuro deben ser de otra manera", advierte Joaquim Nadal, según informa Maiol Roger. "Los aeropuertos deben buscar nuevas compañías", aconseja el consejero. Sin embargo, otros cargos de la Generalitat no descartan que se tenga que incentivar a la aerolínea con más subvenciones.

Cuando Ryanair se marchó de Valencia, en la rueda de prensa, advirtió de que le saldría caro a la ciudad: 750.000 pasajeros anuales menos, unos 750 puestos de trabajo entre directos e indirectos y 34 millones de euros en ingresos turísticos. Si se fuera de Girona y de Reus, el impacto sería mayor. El aeropuerto cercano a Tarragona solo recibe vuelos regulares de esta compañía y, según Ryanair, hay 100 personas que trabajan directamente para la compañía y crean otros 1.500 empleos indirectos.

En Girona, donde otra compañía opera todo el año -Transavia (además de algunas líneas que funcionan solo en verano y muchos vuelos chárter)-, según cifras del sector turístico de la zona, el 30% de los viajeros que usan el aeropuerto se quedan en la zona. Si Ryanair reduce su actividad, se notará en la zona. "Debería estudiarse la idea de aumentar la subvención. Si se estima que generará retorno, no sería una subvención, sino una inversión. El impacto de la reducción de Ryanair no será brutal, porque muchos viajeros usan ya el aeropuerto de Girona solo para ir a Barcelona. Pero no podemos desdeñar el tráfico que genera", dice Martí Sabrià, gerente de la agrupación de empresas turísticas Costa Brava Centre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de agosto de 2010