Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Una cuestión de peso

El Atlético negocia la cesión de Salvio, falto de forma y por el que pagó ocho millones, y retiene a Diego Costa, que perdió seis de los siete kilos que ganó en vacaciones

Toto Salvio y Diego Costa afrontaron con tanta naturalidad las vacaciones de verano que a la vuelta al trabajo con el Atlético las curvas de sus barrigas les delataron. Asado va, asado viene, el mediapunta argentino, recién cumplidos los 20 años, se presentó en la pretemporada del equipo rojiblanco con cuatro kilos de más. El delantero brasileño, de 21 años, los cuatro últimos cedido en el Celta, Albacete y Valladolid, se dejó llevar de tal manera por la cocina de su madre, y por su falta de fe en quedarse, que estrechó la mano de Quique Flores con siete kilos de sobrepeso.

"Con cuatro extracomunitarios para tres plazas disponibles era el que lo tenía más difícil, porque su perfil no convencía en principio al cuerpo técnico para cumplir como el refresco de Agüero y Forlán, y sin embargo Costa se ha ganado su continuidad haciendo un sacrificio enorme en cada entrenamiento", reconocen en el Atlético. "Venía de dar tumbos por varios equipos, cedido de un lado a otro, y delante del plato no se cortó porque se pensaba que la historia volvería a repetirse... Pero en cuanto vio que tenía una oportunidad de verdad para hacer la competencia a los de arriba, apretó", confía uno de sus compañeros. Prueba fehaciente del trabajo que realizó con los preparadores físicos fueron los seis kilos que el atacante perdió en algo más de 30 días.

"Es como enviar a un hijo a un internado", dice Quique sobre el futuro de Salvio

El argentino renegó de la comida del club: "¡Con esta sopita nos cagamos de hambre!"

Los excesos de Salvio en todos los terrenos hicieron el resto. El fichaje estrella del Atlético en el mercado de invierno -pagó ocho millones de euros a Lanús tras alcanzar un acuerdo por cinco temporadas- se marchará cedido, en principio hasta enero, fuera de España. Los candidatos son el Fiorentina, el Oporto y el Benfica, con el que en el Manzanares mantienen una excelente relación, y más después del traspaso de Roberto por 8,5 millones. "Para entonces Godín y Agüero ya serán comunitarios, aunque tampoco descartamos prestarlo hasta el 30 de junio", conceden en la casa rojiblanca, donde también se plantearon que Salvio se quedara, aunque fuera sin ficha, para seguir de cerca su progresión. "Al final, la solución es como la del padre que decide enviar a uno de sus hijos a un internado", resume Quique Flores, que dejó fuera al enganche, que en teoría también se encuentra a gusto como extremo derecho, de los inscritos para el Trofeo Colombino (el Atlético jugó anoche ante el Sporting y perdió 1-0).

Su ausencia fue la confirmación de que la promesa sudamericana, que tampoco estaba entre los inscritos para la Supercopa de Europa -a Tiago ya se le ha hecho un sitio-, se cayó del equipo por méritos propios. "Empezó mal en enero, cuando llegó con dolores en una cadera que le mermaron, y ahora. Más allá de que llegó fuera de forma, y de que todo jugador necesita una adaptación, y más si es joven y viene de fuera, son sus lagunas tácticas", añaden en el banquillo. "Y para eso hay que poner empeño", remachan.

La apatía de Salvio dentro del campo no es la única causa que le ha condenado al destierro. El Atlético también le ha llamado la atención por no saber guardar las formas en los actos comerciales del equipo, que en los últimos años ha redoblado sus esfuerzos para internarse en el mercado asiático. "¡Con esta sopita nos cagamos de hambre! ¡Que traiga una milanesaaaaa!", escribió el jugador en Twitter durante la gira exprés por Tailandia de hace unas semanas, lo que generó las iras de los responsables de marketing. "Los futbolistas deben ser modélicos siempre, y más cuando representan a esta camiseta, que para eso les pagan", observan en el club. "La del Benfica es una hipótesis interesante", ya se hace a la idea Toto.

ESPECIAL: Mercado de Fichajes

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de agosto de 2010