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Zapatero suspende su reunión con Gómez para evitar el fracaso

El líder del PSM iba a rechazar la propuesta para que cediera el paso a Trinidad Jiménez - El presidente volverá a convocarlo en secreto

Hubiera sido un acto fallido. Esa es la razón fundamental que aducen en la dirección federal del PSOE para justificar la suspensión de la reunión que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, iba a mantener ayer con el secretario general del PSM, Tomás Gómez. Pero habrá reunión; se trata solo de un aplazamiento.

Gómez tenía previsto rechazar la pretensión del presidente para que abandonara su intención de ser el candidato de los socialistas a la presidencia de la Comunidad de Madrid en favor de la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez. Y, además, había trascendido que el líder del PSM iba a decir no al máximo líder de los socialistas españoles. Así las cosas, se trataba de evitar que la reunión se saldara con el fracaso del presidente del Gobierno frente a Gómez. "La situación no está lo suficientemente madura", señalan en la dirección socialista.

La dirección federal garantizaría a Gómez su permanencia al frente del partido

Desde el entorno de Tomás Gómez se asegura que el presidente y la dirección federal "no han tenido en cuenta la personalidad" del político madrileño y su determinación de ser el candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

"Lo que ha ocurrido en estos días es que el apoyo a Tomás Gómez ha crecido porque muchos militantes han considerado que desde el poder se le quiere atropellar", señalan dirigentes madrileños que apoyan a su secretario general. "No es momento de declaraciones", señaló ayer Tomás Gómez muy sonriente cuando fue requerido por los periodistas en plena Gran Vía madrileña, junto a la sede de su partido. En un primer momento los medios de comunicación se trasladaron al Palacio de la Moncloa, donde iba a celebrarse la reunión a las 12 del mediodía. Cuando se conoció la suspensión por parte del presidente, los focos se trasladaron a la sede del partido.

La expectación también ha jugado en contra de la celebración de la reunión. "¿Cómo se iba a celebrar una reunión con una expectación similar a la que habría si el invitado fuera el presidente Obama y, además, para no llegar a ningún acuerdo?", se preguntan retóricamente las fuentes de la dirección socialista consultadas. Estos interlocutores añaden, además, que en ningún caso se puede aceptar que la autoridad del presidente pueda aparecer en entredicho por la actitud de un secretario regional. No obstante, otros interlocutores de la dirección socialista aseguran que Zapatero no alberga temor alguno sobre la posibilidad de que su autoridad aparezca debilitada por la actitud de Tomás Gómez. Pero Zapatero sí creía que la situación podría resolverse de manera más fácil, reconocen en la ejecutiva.

Desde el otro lado hay cierta presunción de que al presidente "no le cuentan la realidad del partido en Madrid". Esa realidad de la que hablan los partidarios de Tomás Gómez indicaría que sus apoyos son crecientes y que los militantes quieren elecciones primarias. También insisten en que a Gómez, a diferencia de a otros candidatos, no se le quiere dar la oportunidad de medirse en las urnas.

Las expectativas de voto, sin embargo, son las que mueven a Zapatero a tratar de que el PSOE presente para la Comunidad y el Ayuntamiento a los candidatos con más posibilidades de arañar la mayoría absoluta del PP. En este sentido, se recuerda que el presidente siempre ha tenido un trato afectivo y deferente con Gómez, por lo que en absoluto quiere "arrojarle al abismo", sino acordar con él una solución. Esta pasaría porque Gómez se mantenga al frente del PSM.

Por su parte, la secretaria de Organización, Leire Pajín, trata de extender apariencia de normalidad, consciente de que las aguas internas están más que revueltas. "Los militantes siempre tienen la última palabra y la democracia nunca es mala", declaró a Radio Nacional de España. Pajín, además, resaltó "la magnífica labor" de Tomás Gómez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de agosto de 2010