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Editorial:

Los diarios de Mladic

La entrega por el Gobierno reformista serbio al Tribunal de La Haya para la antigua Yugoslavia del arsenal de documentos cinematográficamente ocultos y hallados hace unos meses en la casa de Belgrado del general Ratko Mladic, en fuga desde hace 10 años, tiene una imponente trascendencia. El ingente material escrito de la propia mano del verdugo de Srebrenica y grabado con su propia voz, autentificado por los expertos, no sólo permitirá conocer los entresijos de la guerra de Bosnia. Aportará también datos decisivos para el juicio en marcha por genocidio contra su jefe político, el ex presidente serbobosnio Radovan Karadzic, y eventualmente, si llega el caso, para el del propio Mladic, autor de la mayor matanza de inocentes en Europa tras la II Guerra Mundial y el fugitivo más buscado de nuestro tiempo.

De lo poco conocido de ese arsenal de diarios, que abarca desde junio de 1991 hasta noviembre de 1996 -documentos muchos de ellos todavía secretos y en los que su autor no menciona lo ocurrido en el enclave de Srebrenica hace ahora 15 años- se desprende algo tan obvio como la coordinación al más alto nivel entre el régimen serbobosnio (Karadzic-Mladic) y la Serbia del dictador Slobodan Milosevic, fallecido durante su proceso en La Haya por crímenes de guerra y contra la humanidad, una conexión crucial que ambos bandos siempre negaron.

El genocidio de los musulmanes de Bosnia fue orquestado con y desde Belgrado, y su brazo ejecutor fueron las tropas de Ratko Mladic con el decisivo apoyo económico, militar y humano del ultranacionalista Milosevic. Una implicación abrumadoramente evidente mientras sucedían los hechos más atroces de la Europa reciente, pero que los ocultos diarios de Mladic permitirán ahora presumiblemente documentar con el rigor y el tipo de pruebas que se necesitan en un proceso penal de relevancia histórica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de julio de 2010