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Necrológica:

Víctor de la Fuente, la perfección del dibujante

Su estilo naturalista lo convirtió en una referencia internacional del cómic

El fallecimiento de Víctor de la Fuente (Ardisana de Llanes, 1927-París, 2010) supone la desaparición de uno de los dibujantes más importantes de la historia del cómic español, que será recordado por su impresionante capacidad y la perfección de su dibujo, y por ser uno de los mejores dibujantes de estilo naturalista que ha tenido el cómic mundial.

Su vinculación al mundo de la historieta fue precoz: en 1944, con apenas 17 años, comienza ya a trabajar para el estudio del dibujante Adolfo López Rubio, donde publica historietas (casi siempre de forma anónima) para revistas de la época como Maravillas o Flechas y Pelayos, y comienza una formación profesional que pronto se truncaría al tomar el camino del exilio.

Acosado por la censura, decidió abandonar España e instalarse en Francia

Primero brevemente en Buenos Aires y ya de forma estable en Santiago de Chile, De la Fuente consolidó su aprendizaje en el campo de la publicidad en diferentes agencias chilenas y llegó a fundar la suya propia. Sin embargo, su pasión por la historieta no decayó nunca y unos años después volvería a las viñetas, dirigiendo la revista El Peneca, donde publicó la serie Poney Durango. Un western que marcaría una parte importante de su posterior producción, volviendo de forma repetida a este género.

Su estilo de trazo robusto y vitalmente dinámico era ya plenamente reconocible y le abrió las puertas de los mercados americano y británico, donde se haría cargo de Tarzan adventures, que cierra un vínculo directo con el que fue el autor que más le había influenciado: el dibujante estadounidense Harold Foster, creador de la famosa serie Príncipe Valiente que comenzó su carrera profesional dibujando también las aventuras del héroe de Burroughs.

A finales de la década de los cincuenta vuelve a España, y trabaja de nuevo para el mercado británico a través de la agencia Selecciones Ilustradas. Las más de 5.000 páginas de historietas bélicas que realizó para la editorial Fleetway se convirtieron para los jóvenes dibujantes que llegaban a la agencia en los sesenta en un ejemplo, como han declarado numerosas veces autores como Carlos Giménez, Adolfo Usero o Josep María Beà.

Su primer éxito llegó, como era de esperar, con un western, Sunday, realizado sobre guión de Víctor Mora y que le abriría las puertas para poder realizar su primera obra como autor completo: Haxtur. Una historia de fantasía publicada en la revista Trinca en la que la espectacular labor gráfica del autor asturiano se acompañaba de un complejo guión cargado de simbolismos y referencias metafísicas que intentaba expresar el repudio que le producía el régimen franquista. Aunque esta segunda lectura pasó desapercibida inicialmente para la censura, la publicación tiempo después en la revista Triunfo de unas declaraciones suyas desataron una persecución al artista que le haría casi imposible trabajar en España, obligándole a abandonar de nuevo su país, dejando inconclusa su segunda gran saga de fantasía: Mathai-Dor.

Instalado en Francia después de un fugaz paso por Italia, sus primeros años en la capital gala coinciden con un momento creativo espectacular: aborda el género de fantasía al terminar Mathai-Dor y realizar Haggarth para la prestigiosa revista A Suivre, con la que completaría una trilogía de inspiración howardiana pero personalísima interpretación. El western volvería a ser centro de su obra con Amargo y Los gringos, esta última con guiones de J.M.Charlier, creador de El teniente Blueberry. Incluso tiene una gran actividad en el cómic de corte histórico y religioso ilustrando La historia de Francia en cómic y Descubrir la Biblia para la editorial Larousse. Un periodo de incesante actividad, de un nivel extraordinario, que le llevó a recibir galardones tan importantes como el del Festival de Angulema al mejor dibujante extranjero o el Yellow Kid en 1980.

Durante la década de los noventa retoma la serie Los gringos, esta vez sobre guiones de Guy Vidal y colabora con el editor Sergio Bonelli en un especial de Tex, el personaje más famoso y conocido de la editorial.

Ya retirado y dedicado a la pintura, en 2006 recibió el merecido reconocimiento del Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de julio de 2010