Visita fantasma de Aguirre al pantano de San Juan

Esperanza Aguirre da un paseo en lancha por el pantano de San Juan en lugar de presentar el plan de mejora de la zona como tenía previsto

Con los pies sobre una plataforma de hierro oxidado que no paraba de tambalearse, Esperanza Aguirre preguntó a sus colaboradores: "¿Pero no íbamos a un precioso club náutico?". En realidad, la presidenta de la Comunidad de Madrid se encontraba en un viejo embarcadero del pantano de San Juan, un lugar "dejado de la mano de Dios", según la gente que vive allí, donde se acumula la basura y la carretera de acceso está llena de baches.

Según la convocatoria enviada a la prensa, Aguirre supuestamente iba a presentar a los alcaldes del lugar un plan para mejorar el entorno del embalse, una zona boscosa, llena de pinares, que se encuentra entre Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias. No lo hizo. Sencillamente no presentó ninguna iniciativa y se limitó a dar un paseo en una embarcación. No habló ni de colocar contenedores para los desechos ni de arreglar el pavimento de la vía; algunos de los políticos locales, vestidos con traje, estuvieron más pendientes del paisaje que de agasajar a Aguirre.Con el cielo encapotado, la presidenta subió directamente a la embarcación y se propuso cruzar el pantano, de 650 hectáreas. Las carpas se dejaban ver al fondo del embalse, y a los lados aparecían las mansiones acristaladas, construidas en el desfiladero, de personajes como Carlos Sainz, Julio Medem o el rey de Bulgaria. El capitán de la tripulación contaba que el año pasado podían verse las ruinas de la vieja ermita, hoy totalmente sumergida. Se debió a que la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) bajó el nivel del agua a mitad del verano y se hizo impracticable la navegación. En esas, Aguirre, que llevaba más de una hora disfrutando del paisaje, se cansó a mitad del recorrido y una lancha motora de gran potencia la acercó a tierra.

Una vez allí, en tierra, Aguirre pidió a la CHT que no reduzca esta vez el nivel del embalse en un año tan lluvioso como este, y explicó que en tiempos de crisis muchos madrileños se acercarán a este pantano para practicar deportes náuticos. No precisó, sin embargo, en qué consistían las medidas para mejorar el entorno del embalse ni si hay presupuesto asignado. "Lo importante es que no falte el agua", remató. Ni rastro del plan.

El día anterior, según los vecinos, unos operarios municipales se afanaron en retirar los escombros de la entrada y en tapar con arena los baches de la carretera ante la inminente llegada de Aguirre. Para Alicia Domínguez, administradora del embarcadero, esto no es suficiente: "Aquí no hay ni mantenimiento ni limpieza. En ocasiones parece un sitio abandonado". Otra encargada de la empresa, Felicidad Lago, una mujer con cara de disgusto, aseguraba que ha dejado de venir gente y que muchas de las calas y playas están "en ruinas". "Te digo que ni siquiera mucha gente en Madrid sabe que existimos", apuntaba, poco antes de que la presidenta se marchase del lugar sin haber dado a conocer ni un detalle sobre su anunciado plan de mejora.

"Hemos hecho un recorrido que se ha demostrado que desde el punto de vista de la naturaleza y de los animales es un paraje único. Decían los alcaldes que la sierra norte tiene atractivos ambientales extraordinarios, y es cierto, pero también estos ríos Alberche y Cofío y este pantano lo tienen; y como presidenta de la Comunidad de Madrid es mi obligación no solo preservarlo, sino también promoverlo", fue el discurso de la presidenta regional, que no precisó qué medidas concretas pondría la Comunidad en marcha para mejorar el entorno del embalse ni si hay presupuesto asignado. Sin embargo, indicó que, primero, "lo más importante es que no falte el agua".

Esperanza Aguirre durante el recorrido en lancha por el pantano de San Juan.
Esperanza Aguirre durante el recorrido en lancha por el pantano de San Juan.
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Sobre la firma

Juan Diego Quesada

Es el corresponsal de Colombia, Venezuela y la región andina. Fue miembro fundador de EL PAÍS América en 2013, en la sede de México. Después pasó por la sección de Internacional, donde fue enviado especial a Irak, Filipinas y los Balcanes. Más tarde escribió reportajes en Madrid, ciudad desde la que cubrió la pandemia de covid-19.

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