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Reportaje:

Arte contra el sistema

Veinte obras critican la realidad económica ironizando sobre sus símbolos

Hay una tonelada de sal gorda repartida en paquetes de tres kilos (es decir, 333 saquitos) apilados en una montaña. Dentro de uno -solo uno- de los saquitos que forman esta instalación artística se encuentra un diamante valorado en al menos 1.000 dólares. El visitante tiene la opción de comprar un saco por tres euros, pero, claro, no sabemos dónde se encuentra el diamante y, además, en caso de que abriésemos nuestro paquete de sal para buscarlo, el paquete perdería todo valor como obra de arte: la artista dejaría de considerarla obra de su autoría. Esta paradoja, que plantea Fritzia Irizar en su obra Sín título (fe de azar) es solo una de las que deja al descubierto la exposición Fetiches críticos. Residuos de la economía general, que se puede visitar en el Centro de Arte Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid, en Móstoles.

Un supuesto fetiche africano lleva tallado en la madera el logo de McDonald's

Los documentos fiscales se convierten en cuadros hiperrealistas

De eso se trata: de criticar al sistema económico dominante mediante la fina ironía, la reducción al absurdo, la transgresión o el uso de imágenes y objetos propios del sistema en contra del propio sistema, tergiversando, en algo que, a veces, recuerda a détournement de los situacionistas franceses. "No apelamos a ninguna comunidad racional, no creemos que se obtenga ventaja de mostrar el dolor que produce el sistema, eso se ha demostrado inoperativo", dice uno de los comisarios, Cuauhtémoc Medina. "Así que mostramos la realidad del sistema deformada para mostrar que la realidad del sistema es la propia deformidad".

El fetiche del título supone, a juicio de los comisarios, una descripción de las relaciones coloniales entre Occidente y África. Así, por ejemplo, uno de los objetos de Obras de la Chapman Family Collection, de Jake & Dinos Chapman, es un típico fetiche africano, parecido a un trofeo primitivo o a una máscara iniciática, que muestra el logo de los restaurantes de comida rápida McDonald's, tallado en madera, en una especie de juego de espejos etnográfico. La exposición provoca en el visitante desde la media sonrisa a la cosquilla en la conciencia crítica, pasando por la indignación ante los absurdos del sistema económico.

El dinero, cómo no, es utilizado de esta manera en algunas de las más de 20 obras expuestas: por ejemplo en Hacer Dinero, un vídeo que muestra cómo el artista Federico Zukerfeld imprimió billetes bifacéticos falsos en una de cuyas caras se veía un valor de 100 dólares y en la opuesta el de cero pesos argentinos; billetes que posteriormente repartió de diferentes maneras por las calles de Buenos Aires. Una reflexión sobre el valor que se le otorga al objeto-dinero inspirada en los tiempos del llamado corralito argentino. En Museo de la moneda roja, Fran Ilich hace un muestrario de monedas y billetes de diferentes regímenes o movimientos revolucionarios: se pueden ver kópecs soviéticos, monedas zapatistas, pesetas de la Segunda República Española o cupones de la Revolución Cultural China, como en una historia económica paralela.

También los documentos oficiales son tergiversados, como el testamento real del artista Miguel Calderón, en el que deja como heredero de todas sus posesiones al multimillonario mexicano Carlos Slim, el hombre más rico del mundo según la revista Forbes. Los documentos fiscales y administrativos de empresas ficticias son convertidas en cuadros hiperrealistas en Pinturas Jiménez, modelo 036, de Martí Anson.

El Espectro Rojo es el nombre bajo el que se esconden los tres subversivos cerebros artífices de esta exposición: los comisarios Mariana Botey, Helena Chávez Mac Gregor y Cuauhtémoc Medina, establecidos en México DF. El nombre está tomado del Dieciocho Brumario de Karl Marx (1852), según explica Medina: "Hoy en día la transformación radical del sistema se ve como un espantajo, tal y como explicaba Marx en el libro. Esto es algo que creemos que hay que redefinir, una postura que hay que tener en cuenta y recuperar, crear una nueva cultura radical". La exposición se complementa con un periódico, El Espectro Rojo. El fin de todo esto: "Hacer confluir la producción poética, la teoría y la reflexión política", en palabras del comisario Medina. Lo consiguen.

Fetiches Críticos. Residuos de la economía general. Centro de Arte Dos de Mayo. Avenida de la Constitución, 23-25, Móstoles. Gratuito. Hasta el 29 de agosto. Más información en: Tfno: 912 760 221 / 13 o http://ca2m.org/es/presentes/fetiches-criticos

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de junio de 2010