Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
El deterioro de las finanzas públicas

Moody's cree posible el final del euro

Primero fue Grecia. Después, Portugal. Ahora, España. Pero la pieza es mayor: el euro. La agencia de calificación Moody's cree que por primera vez no resulta absurdo poner sobre la mesa el fin de la moneda única, aunque matiza que el proyecto del euro no está acabado. Pierre Cailleteau, su director de deuda soberana, dijo ayer que es imprescindible abordar reformas en la UE, como por ejemplo en el ámbito fiscal, que se planteaban para dentro de 15 ó 20 años.

Cailleteau calificó de "ineficaz" la gestión europea de la crisis, que ha resucitado todas las cuestiones que plantearon hace 10 años los euroescépticos. Las dos fundamentales son la dificultad para tener una moneda fuerte sin un respaldo político fuerte, y la definición de área monetaria óptima, que no coincide con la UE por la falta de un Tesoro común, de una política fiscal coordinada o de un presupuesto importante.

Los mercados asisten a ese debate en máxima tensión. La Bolsa española está en mínimos de los últimos 14 meses. Las europeas en general caen a plomo, lastradas por la crisis de la deuda pública. El euro no consigue rebasar el listón de los 1,20 dólares por unidad, su suelo en los últimos cuatro años. Y justo en el otro lado de la balanza, el riesgo país de España (el diferencial de intereses con la deuda alemana) sigue rompiendo máximos y los seguros de impago de los bancos están por las nubes: la sangría continúa. La huida de los inversores hacia la seguridad es masiva. Hay dos refugios clásicos cuando los inversores vislumbran tormenta: el oro y el franco suizo. El oro rompió ayer todos los récords: la onza del metal precioso alcanzó cotas inéditas (1.254 dólares), y se revaloriza un 12% en el trimestre. Y el franco suizo amplió sus máximos con el euro.

España es uno de los países más expuestos a ese alto nivel de tensión. Moody's (la única de las tres grandes que mantiene la máxima nota para España) explicó que el endeudamiento español "no es un problema insuperable". "Lo grave sería que la economía no creciera, que la economía se estancara, algo que no ocurre pero que podría pasar", destacó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de junio de 2010