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Baños en las 'piscinas' prohibidas

Los vecinos retan el veto municipal de remojarse en las fuentes del río

Seis de la tarde, 30 grados y la inevitable gota de sudor en la sien. "Me voy a pegar un baño", dice Andrés, un veinteañero ya untado de crema protectora. Las toallas van cubriendo el césped y los tirantes de los biquinis se deslizan por los hombros de las que no quieren franjas blancas en su bronceado. Una docena de adolescentes juega con un balón en el agua, dos niños se retan a bucear, una cría de dos años llamada Ainhoa se remoja bajo la atenta mirada de sus padres, y Lucía, otra joven acalorada, le sujeta la toalla a su novio, Aziz, para evitar que ningún ojo descarado le observe mientras se pone con dificultad el bañador. Más de 30 bañistas chapotean en el agua. No es una playa. Ni una piscina. Es una fuente pública en mitad de la capital.

El Ayuntamiento aclara que las cuatro fuentes no son para refrescarse

"Si está hecha para nosotros, deberíamos usarla", dice un vecino

Los madrileños no lo han dudado y han convertido en zona de baño las nuevas cuatro fuentes monumentales que el Ayuntamiento ha colocado alrededor del puente de Segovia, dentro del proyecto de Madrid Río. Ahora resulta que está prohibido el refrescamiento, bajo amenaza de 80 euros de multa. "Los ciudadanos se podrán remojar los pies en estos estanques", afirmaba el alcalde durante su inauguración. "Nadie se puede bañar en ninguna de las cuatro. Ni pies ni no pies", contrapone ahora una portavoz del Consistorio. Sandra Ramiro, toalla en mano, no acaba de entenderlo. "Pero entonces, ¿para qué nos las ponen?".El pasado día 24 de mayo EL PAÍS publicaba unas fotografías en las que un pequeño grupo de bañistas utilizaba una de las cuatro fuentes para hacerse unos largos. Nadadores urbanos que finalmente fueron reprendidos por la Policía Municipal. Ayer, esa misma fuente, que dispone de una escalinata de entrada a la inmersión, estaba vallada para repeler a los infractores. Y efectivamente, los repelió. Todos los bañistas se fueron a la fuente de enfrente.

La disputa está servida. "¿Son para bañarse, o no?", preguntan descorcertadas Dolores Costa y Paula Araujo, un matrimonio que se siente confuso por las diferentes funciones de las fuentes que han leído en los medios. La portavoz de Medio Ambiente en el Ayuntamiento lanza un mensaje claro: "Yo no sé si Urbanismo dijo que eran para remojar los pies o no, pero hay que dejar claro que el agua de estas fuentes no es ni para bañarse ni para meter los pies. Es agua depurada. Pero no es apta para el baño. Así que está prohibido bañarse ahí".

Los vecinos están de acuerdo en que ese agua no está limpia. De hecho, para algunos el tono verdoso de los estanques es suficiente para disuadirles del chapuzón. "No me meto ni loca. Te puede entrar de todo aquí", dice con repelús Sofía Zhu, una joven de 17 años que estudia un examen de Historia mientras aprovecha para ponerse morena a escasos metros de casa.

En lo que no están tan de acuerdo los vecinos es en que la solución pase por la prohicición y las multas. "Que la hagan apta para el baño", opina Eugenio Lapausa, un jubilado de 81 años que lleva 70 viviendo cerca del río. "Cuando yo era joven nos bañábamos aunque el agua estuviera sucia. Luego ya no nos podíamos ni bañar", recuerda. "Pero ahora que han hecho esta remodelación para los madrileños, deberíamos explotarlo un poco más a gusto, ¿no cree?", concluye mientras informa a su impaciente nieto de que el baño prometido no va ser posible porque le están diciendo que está prohibido.

En contrapunto, Laura García y Belén Roldán, dos treintañeras en sus biquinis, no piensan hacer ni caso al Consistorio. Y menos después de la experiencia de ayer. "Hemos salido decididas a ir a la piscina municipal. Pero la de Aluche tenía una hora de cola, y la de Lago, lo mismo. Y encima valen unos cinco euros, que con la crisis...", se justifica Laura. Finalmente, y tras una hora en busca de un lugar para bañarse, decidieron que la mejor idea era coger la moto e ir a las fuentes del Manzanares, y ahora se hacen fotos bajo los chorros en plan calendario y se tumban a secarse al sol. "Ni la municipal ni nada, esto es una piscina en toda regla. Volvemos seguro. Lo malo es lo del agua sucia. Deberían limpiarla. Eso sí nos va a venir de lujo a los vecinos", opina Belén.

Un coche de la Policía Local se pasó varias veces observando a los bañistas pero no se paró para echarles de allí. "Es que yo creo que hacen un poco la vista gorda", cree Eugenio, "como no tenemos playa en Madrid...", aclara el caballero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de junio de 2010