El conflicto de Oriente Próximo

Los árabes califican el ataque de "acto de piratería" y "masacre"

El mundo árabe reaccionó con su habitual furia retórica ante episodios de la naturaleza del asalto a los buques de la flotilla que navegaba rumbo a Gaza. Habló el presidente palestino, Mahmud Abbas, de "masacre". Su principal consejero, Saeb Erekat, tildó la operación israelí en aguas del Mediterráneo de "crimen de guerra". El emir de Qatar, Hamad bin Jalifa al Thani, lo describió como un "acto de piratería". Los Hermanos Musulmanes egipcios reclamaron -dirigiéndose, sin duda, a su propio Gobierno, también implicado hasta las cejas en el bloqueo a Gaza- el corte de todo vínculo con Israel, dado que El Cairo y Ammán (Jordania) son las únicas capitales árabes que cuentan con embajadores en Tel Aviv. El Gobierno egipcio convocó al embajador israelí para expresar su protesta. Pakistán, Siria -que definió el abordaje de "ataque salvaje"-, Líbano, Irán, Qatar, Irán, Hezbolá y Hamás... Todos los países árabes y musulmanes, y las organizaciones islamistas, se sumaron a la condena.

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Esas críticas altisonantes suelen ir acompañadas de convocatorias urgentes de la Liga Árabe. Así ha sido también en esta ocasión. El secretario general del organismo, el egipcio Amer Musa, citó a los representantes de los 22 países árabes mañana para abordar lo que calificó de "crimen" y "acto terrorista".

Incapacidad y parálisis

Son muestras de indignación que a menudo se lanzan mirando a las airadas e impotentes opiniones públicas árabes. Aunque, finalmente, tan frecuentes como los ataques verbales contra Israel son las muestras de ineficacia de un organismo que ha dejado patente, una vez sí y otra también, su incapacidad para adoptar decisiones cruciales. "La operación es una clara muestra de que Israel no está preparado para la paz", afirmó Musa.

Algunas declaraciones de los líderes árabes ya apuntaban, horas después del abordaje de la flotilla, a esa parálisis que aqueja a la Liga. El primer ministro libanés, Saad Hariri, conminó a las grandes potencias a tomar medidas para acabar con "las continuas violaciones de los derechos humanos" cometidas por el Ejército israelí. Al Thani, el emir qatarí, apuntaba en la misma dirección: "Todos los que hablan de libertad, justicia y democracia están llamados ahora a hacer algo para romper el bloqueo a Gaza". Para Hezbolá, el asalto a la flotilla tiene una lectura bien diferente. "Israel quiere decir a la comunidad internacional que es libre de hacer lo que quiera, que puede matar cuando le plazca, ya que no puede decir que lo que ha hecho es porque se encontraban en los barcos activistas de Hamás o de Hezbolá", apuntó un diputado del partido-milicia libanés.

Se ignoran las consecuencias que el asalto pueda acarrear sobre las negociaciones indirectas recién iniciadas entre palestinos e israelíes. Los dirigentes palestinos no hablaron ayer en ningún caso de suspenderlas. Pero el asunto puede plantearse hoy en la sede de la Liga Árabe, en El Cairo. Siria, que fue el país que solicitó formalmente la reunión, es el país que con más ahínco se opuso a la reanudación de las conversaciones entre la Autoridad Palestina y el Gobierno ultraderechista de Benjamín Netanyahu.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de junio de 2010.

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