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El exterminio de Rechnitz sube al escenario en Austria

Jelinek autoriza el estreno en su país de una obra teatral contra el nazismo

La noche del 24 al 25 de marzo de 1945 se desarrolló en un castillo austriaco una historia de terror como parte de una fiesta. Margit von Batthyány, hermana mayor del barón Heinrich Thyssen-Bornemisza, había invitado a 40 personas de siniestra filiación: oficiales de las SS, policías de la Gestapo y seguidores del III Reich. El menú incluía un extra: divertirse humillando a un grupo de 180 judíos recluidos, incluso divertirse mucho torturándolos y disparándoles. Por si alguien duda: ocurrió en realidad aunque no se conocen con exactitud los detalles. No todos los invitados se sumaron al horror: solo cinco lo hicieron, según especulaciones posteriores.

Hubo algunos testigos, que fueron más tarde asesinados. Los principales autores nunca fueron perseguidos. Se desconoce el lugar de las fosas. Y se conoce como el caso Rechnitz, por haber ocurrido en la localidad austriaca de este nombre, que está en la frontera con Hungría. Nunca fue del todo aclarado, pero se recoge en la obra La historia secreta de los Thyssen (Temas de Hoy, 2007), escrita por David R. L. Litchfield.

La autora temía las reacciones tras recibir cartas y correos muy duros

El relato impresionó a Elfriede Jelinek, premio Nobel de Literatura (2004), que también había recibido la sugerencia del director teatral Jossi Wieler de escribir una paráfrasis de El ángel exterminador, de Luis Buñuel. "Fue claro para mí relacionar ambos elementos y hacer una pieza. La escenificación se basa en el filme de Buñuel pues en él el servicio se va y sus señores exhiben su miseria durante el encierro. Los poderosos como sinónimo de la corrupción en la que se pudren. Así lo muestra en sus cintas. Ese es su tema", asegura Elfriede Jelinek.

El resultado de la fusión fue la obra teatral de doble título Rechnitz (El ángel exterminador), que denuncia la masacre ocurrida en marzo de1945. La pieza se estrenó en 2008 en Múnich (Alemania), pero jamás se había representado en Austria por deseo expreso de la autora. Su decisión de permitir por vez primera el montaje en su país natal desató tal expectación que las entradas para las sesiones se agotaron rápidamente. La obra solo se pudo ver entre el 22 y el 24 de mayo, en el marco de la actual edición de los Festivales de Viena, aunque la televisión pública austriaca, ÖRF, ha grabado el montaje y lo emitirá el próximo 31 de mayo. El espectáculo ha recibido los aplausos de la crítica.

La autoprohibición de Elfriede Jelinek se debía, según la directora de teatro del certamen, Stephanie Carp, al temor a la respuesta que podría desatar. "Tenía miedo de las reacciones en su propio país. Había recibido correos electrónicos y cartas horribles. Era como si hubieran vaciado sobre ella un cubo de basura y no quería pasar de nuevo por ese trago", explicó Carp.

En la obra, la escritora cuenta la historia del castillo, donde 180 judíos húngaros habían sido recluidos tras ser declarados incapacitados para desempeñar trabajos forzados. Jelinek aborda el relato "desde el presente", según Jossi Wieler, director del montaje, sirviéndose de cinco emisarios que, como en las tragedias griegas, cuentan los horrores, se ríen, hacen gestos de complicidad, se desnudan y buscan el contacto físico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de mayo de 2010