Análisis:Análisis
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Muñecas

La televisión pública se despide de la retransmisión de grandes eventos futbolísticos. Pronto no podrá pujar por ellos. La Champions de mañana y la final de Copa de este miércoles, con dos aficiones irrepetibles como la sevillista y la atlética, son buen telón. En una pancarta de los andaluces se leía un guiño al Betis en Segunda: "Lopera, grábame Los hombres de Paco".

Pero el momento más particular tuvo lugar durante la celebración del triunfo, donde acostumbrados a que se saquen al césped niños, banderas, camisetas con dedicatorias, nunca se había visto una muñeca hinchable. Un futbolista del Sevilla la llevaba del talón y la sacó de escena para alivio del locutor. La pregunta es qué clase de aficionado puede ir al estadio con una muñeca hinchable, porque sabíamos de gente que asiste con las cenizas de su padre, pero esto es un órdago a la grande. ¿Cómo pasó los controles de entrada? Incluso nos asalta la duda existencial de si la muñeca tenía asiento de tribuna lateral o se sentaba en las rodillas de su dueño.

En el partido, el presidente del Sevilla no se quitó su sombrero fetiche pese a encontrarse a tres asientos de distancia del Príncipe. El protocolo hincó la rodilla ante las supersticiones. Algún día puede resultar que un presidente, convencido de que hacer bicicleta estática durante el partido trae buena suerte al equipo, se plante en el palco con la Ciclostatic. Casi nadie en el fútbol se atreve a asumir que la relevancia de este deporte obliga a cierta actitud ejemplarizante.

Para completar la noche se programó una entrega de Comando actualidad sobre prostitución. El recorrido por calles y prostíbulos a veces sonaba a telepromoción, otras, a denuncia, identificando el portal de un lugar donde los clientes se arraciman o enseñando las toallitas planchadas de un burdel encantador.

Era tal el desconcierto entre cámara oculta y rostros difuminados, que de tanto posar la cámara en culos y piernas, al final el latiguillo de que uno de cada cuatro hombres españoles es cliente habitual de prostíbulos sonaba a regañina contra los tres que no se animan. Va a resultar que el tipo con la muñeca hinchable en la final de Copa es un español ejemplar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de mayo de 2010.