Una imputada en el 'caso Kárate' admite que participó en el abuso de menores

Edith V., la ex mujer de Fernando Torres Baena, ex campeón de España y presidente de la Federación Gran Canaria de Kárate, ha declarado como imputada en el caso Kárate, que investiga la presunta comisión de al menos medio centenar de abusos sexuales a niños deportistas que acudían a lecciones de kárate en el prestigioso club Torres Baena, en pleno corazón de Las Palmas de Gran Canaria. En su declaración ante el juez, la mujer, que se ha defendido a sí misma como abogada, ha reconocido que ha participado en algunos de los encuentros sexuales durante los diez años de matrimonio con el campeón, y que él los necesitaba para ser feliz. Edith se casó con Fernando Torres Baena cuando tenía apenas 16 años.

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El titular del Juzgado de Instrucción número 7 de Las Palmas de Gran Canaria, Miguel Ángel Parramón, también ha tomado declaración a los tres hijos de ambos, uno de ellos aún menor de edad. Edith afirmó que ellos ni participaron ni conocían los delitos.

La ex mujer del principal sospechoso de este caso afirmó que el propio Fernando Torres Baena también sufrió abusos sexuales continuados en su niñez, por parte de los integrantes de un equipo de fútbol según publica el diario Canarias7.

El delito a que se enfrenta la primera esposa de Torres Baena puede estar relacionado con no haber protegido a las víctimas y no haber denunciado unos hechos que los investigadores creen que se venían produciendo en el gimnasio y en la vivienda familiar durante al menos los últimos 20 años.

El juez ya ha escuchado el relato de 55 personas, 17 de ellas aún menores de edad. Parramón levantó este viernes el secreto del sumario del conocido como caso Kárate, por abusos sexuales y corrupción de menores, por las que se detuvo a cinco personas. Tras permanecer en prisión provisional desde el 8 de febrero pasado (el propio Torres Baena, su actual pareja y una monitora del gimnasio), otras dos quedaron en libertad sin fianza. La última imputada es la primera esposa, que declaró este viernes.

Al tener conocimiento de este caso (aún se ignora él o los denunciantes que alertaron sobre los abusos el pasado mes de enero), la Policía realizó un llamamiento público a toda la población de Gran Canaria para que se presentaran en comisaría, con todas las garantías, todas aquellas personas que en los últimos 20 años hubieran protagonizado alguno de estos episodios sexuales, bien en la academia o en la vivienda familiar de Playa de Vargas (en el municipio de Agüimes). A raíz de ese llamamiento, en la comisaría de Las Palmas de Gran Canaria se han sucedido numerosas llamadas, de las que los investigadores se están valiendo para esclarecer lo ocurrido.

El caso dio un giro más ayer, sábado, al conocerse que uno de los alumnos de esta academia de los horrores era Yeremi Vargas, el niño desaparecido el 10 de marzo de 2007, del que aún no se ha encontrado ni una sola pista sobre su paradero, a pesar de que cientos de agentes, militares y voluntarios lo han buscado por toda la isla desde entonces.

Por el momento, los jueces de ambos casos no ven relación entre las actividades de los detenidos por presuntos abusos sexuales y la desaparición del niño.

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