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Reportaje:

El desenfado de los Furafollas

Un grupo aficionado lleva 15 años haciendo teatro en gallego por toda Cataluña

O bandido (Lito) se acerca a Cores (Alba) empuñando lo que parece una hoz de plástico. Cores pliega sus piernas para recibir el "golpe mortal" de su compañero y cae al suelo fulminada. Mientras, Gripe A (Enric), con un pañuelo de papel en la mano y su nariz teñida de rojo, arranca a toser sobre las caras de Xepe y de Anxo, que comienzan a emitir escandalosos estornudos al tiempo que tambalean sus cuerpos por la estancia. No es ninguna representación teatral. Un set de maquillaje, algunos trapos sacados del caixón dos trebellos y, sobre todo, mucha improvisación les han bastado a los Furafollas para sacar su lado más satírico y posar para la cámara. En unos minutos, el fotógrafo se ve a sí mismo tirado en el suelo y rodeado en una especie de aquelarre por los actores, que dirigen sus caras desfiguradas con gestos imposibles al objetivo. "Hacer reír a la gente y reírnos de nosotros mismos, ése es el espíritu del grupo", comenta risueño Anxo Baranga (Córgomo- Vilamartín de Valdeorras, 1956), el director y alma máter de Furafollas.

"Hacer reír y reírnos de nosotros mismos, ése es el espíritu del grupo"

Aquí empezó Paola Beiro, una de las regueifeiras de As Garotas de Ribeira

Barangas llegó a Barcelona con 22 años y ya entonces, en 1980, cofundó Terceiro Andar, una agrupación de teatro en gallego nacida en el seno del Centro Galego. Su pasión por la interpretación le llevó a ingresar en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Barcelona. A partir de ahí, actuó con otros grupos aficionados de teatro en catalán, compaginando su faceta de actor, pintor y dibujante de cómics con su trabajo en un banco. En 1996, Camilo Fernández le llamó de la Universitat de Barcelona para que impartiese clases de interpretación a un grupo de alumnos de filología gallega, para facilitarles un contacto real con la lengua. Y ahí nació Furafollas, que desde entonces no ha parado de llevar su teatro por toda Cataluña y también por Galicia.

Comenzaron ensayando en un instituto de la Barceloneta y después se trasladaron al local de un sindicato en Cornellà. Desde hace un año, son el grupo de teatro oficial del Centro Galego. El grupo lo integran 15 personas, pero la cifra varía cada año porque, al tratarse de teatro aficionado, muchos actores tienen que dejarlo por motivos de estudio o de trabajo. Anxo, Xepe y Lito son los veteranos de la agrupación y llevan en ella desde que se conformó. "Ninguno de nosotros trabajamos en esto del teatro, para nosotros es una manera de divertirnos y de mantener nuestro vínculo con Galicia", afirma Lito. Pese a ello, Furafollas ha parido a algunos actores profesionales, como Paola Beiro, una de las regueifeiras del dúo As Garotas da Ribeira.

"Cada año se suman al grupo nuevas personas, incluso gente que no tiene nada que ver con Galicia y que aprende gallego aquí", asegura el director. Tal es el caso de Alba y de Enric, jóvenes catalanes que compaginan sus estudios en la universidad con clases de interpretación en una escuela barcelonesa. Alba, nacida en Cataluña de padres inmigrantes, no tiene raíces gallegas. Visitó Galicia por primera vez hace un par de años, pero domina el gallego casi a la perfección, e incluso presume de que por eso consiguió su primer contrato como actriz. "Una compañía catalana estaba buscando actores que supiesen gallego y catalán para actuar en Galicia y me contrataron", dice orgullosa.

Desde sus comienzos, Furafollas no ha perdido de vista el objetivo con el que nació hace casi 15 años: aprovechar el teatro como herramienta para difundir la cultura y la lengua gallegas. "Somos una especie de factoría de productos culturales y no nos basamos tanto en la calidad dramática del espectáculo como en transmitir ese trasfondo cultural", señala Anxo. La actividad de la agrupación es incesante; sólo en el último año, el director calcula que hicieron una media de un espectáculo cada 15 días. El secreto está en sus ganas de divertirse, pero también en su versatilidad. "Todo acto que sobre Galicia se hace en Barcelona cuenta siempre con nosotros", asegura Ana Escourido, integrante de la agrupación y profesora de gallego en la universidad. Su compromiso con Galicia se hizo patente después del Prestige. La agrupación se volcó en las manifestaciones que la comunidad gallega llevó a cabo en la ciudad condal y colaboró de manera estrecha con el movimiento Nunca Máis de Catalunya. "Era una urgencia de país", defiende Anxo, que recuerda cómo su activismo a punto estuvo de acabar desmembrando el grupo de teatro.

Furafollas está al tanto del teatro que se hace en Galicia y mantiene una relación con algunos de sus protagonistas. Desde 2001, organizan con varias entidades unas jornadas teatrales en Córgomo para recuperar la figura del poeta local Florencio Delgado Gurriarán. El objetivo, con todo, es que "Barcelona se convierta en un punto de referencia del teatro gallego".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de marzo de 2010