ANÁLISIS
Columna
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Vuelven los mediadores internacionales

Un grupo de instituciones relevantes de mediación y resolución de conflictos internacionales prepara un documento para reclamar a ETA una tregua permanente y verificable ante el riesgo de que la banda armada, que no atenta desde el 9 de agosto de 2009, regrese a su actividad terrorista. Esta iniciativa se produce inmediatamente después de que la izquierda abertzale haya consagrado su apuesta por un "proceso democrático en ausencia de violencia y sin injerencias exteriores", recogida en el texto Zutik Euskal Herria, con un masivo apoyo en las asambleas celebradas por la formación ilegal desde octubre a febrero.

Existen dudas muy fundadas en la propia izquierda abertzale de que ETA vaya a secundar su apuesta unilateral por las vías pacíficas. Hay sintomas de que la banda trata de obstaculizarla con una campaña de atentados. Esos temores son certezas en el Ministerio del Interior, cuya cúpula está convencida, por la información de los analistas de las Fuerzas de Seguridad del Estado, de que ETA puede atentar en cualquier momento.

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En esta situación vuelven los especialistas en resolución de conflictos internacionales, algunos de ellos presentes en el fallido proceso de fin dialogado del terrorismo de 2006. Uno de ellos, el surafricano Brian Currin, que jugó un papel relevante en los procesos de paz de Suráfrica e Irlanda del Norte, está recorriendo el País Vasco y algunos puntos de España poniendo en valor la apuesta de la izquierda abertzale por las vías pacíficas, que considera "sincera e irreversible", y recabando apoyos internacionales para consolidarla.

Con él ha vuelto a arrastrar al Sinn Fein, cuyo líder, Gerry Adams, ha avalado públicamente la apuesta "pacífica" de la izquierda abertzale, y al Congreso Nacional Africano (CNA), el partido de Nelson Mandela. Ambos partidos quedaron desairados por la actitud de ETA, que yuguló el pasado proceso con el atentado en la T-4 de Barajas (Madrid).

Currin y estos partidos están dispuestos a dar a la izquierda abertzale una última oportunidad. Cuentan con la disposición de esos radicales a repudiar la violencia de ETA si la banda vuelve a atentar. Esa respuesta resulta más acuciante para Batasuna a la vista de que la credibilidad de su debate ha perdido fuelle ante los partidos democráticos, con la excepción de EA, porque sus conclusiones, recogidas en el documento Zutik Euskal Herria, evitaron un pronunciamiento claro contra el terrorismo de ETA.

Currin lo justificó el martes, en una conferencia pronunciada en Madrid, al señalar que "habría colocado una barrera" entre la izquierda abertzale y ETA.

Con ello, el mediador surafricano avala la apuesta de los independentistas de tratar de arrastrar a ETA a las vías políticas y pacíficas y de responder con el repudio a la violencia en el caso de que la banda desoiga sus pretensiones con un nuevo atentado. Los políticos de ese ámbito temen que una condena precipitada de la violencia provoque una escisión en la propia formación ilegal, que podría convertirse en un nuevo soporte político de ETA.

La izquierda abertzale aspira aún a concurrir a las elecciones municipales de 2011. Para ello pretende lograr, con el apoyo de los mediadores internacionales, una tregua permanente y verificable de ETA y se ve abocada a realizar una declaración contra el terrorismo que pueda satisfacer la Ley de Partidos, sobre todo si ETA atenta. El tiempo se echa encima y el plazo que se ha fijado es el otoño.

El Ministerio del Interior se limita a ser espectador de estos movimientos. Su titular, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya ha fijado doctrina: para que la izquierda abertzale participe en las elecciones tiene que lograr el cese definitivo de ETA o desmarcarse claramente del terrorismo.

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