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Reportaje:

Entre copas y tijeras

La quinta edición de Pasarela Costello transforma durante tres días el bar situado junto a Gran Vía en meca de diseñadores emergentes

Sin plancha, secador y ni siquiera pasarela. Unos días antes de la inauguración de Pasarela Costello, el bar que acoge la muestra de diseñadores emergentes no evidencia que por delante de su barra vayan a desfilar iconos del diseño más alternativo.

La cita, que reunirá a 10 dise-ñadores underground, celebra su quinta edición sin mirar con recelo a Ego Cibeles (el espacio para jóvenes creadores de la Madrid Fashion Week que también se celebra esta semana). Según Sara Navarro, una de las organizadoras de la cita, "es una propuesta cercana, asequible, original y sobre todo ponible".

"Estaba tan gordo que nunca me valía la ropa que me gustaba en las tiendas, así que aprendí lo que era una sisa, un tiro de pantalón y me puse a coser mi propia ropa: diseños horribles que sólo me ponía yo. Luego ya me lancé". Así explica Garci cómo creó Con2Tijeras, su sello de ropa y emblema de la moda alternativa. Como él, nueve diseñadores mostrarán hasta el miércoles (a partir de las siete de la tarde), sus propuestas para la próxima primavera-verano en el bar Costello (Caballero de Gracia, 10). Es el quinto año que un grupo de creadores se reúne en esta cita que ha ido adquiriendo relevancia.

Las colecciones que se muestran cuestan entre 200 y 1.500 euros

"No iría a Ego porque no me gusta el perfil. Mi colección se puede vender. Lo de Ego son cosas de pasarela, alejadas y poco ponibles. Esto tiene un punto cercano a la gente y eso me gusta", afirma Paco Varela, diseñador tras VRL Collection.

Casi medio centenar de modistas se presentaron a la convocatoria de este año, cerca de la mitad llegaron a la fase final y 10 van a mostrar sus diseños en la pasarela. "Esto es una mezcla de creadores muy ecléctica. Buscamos la frescura y la originalidad por lo que hay gente que no ha desfilado nunca junto a otros que son ya clásicos de la cita. Y es tan underground que ¡el desfile es en un bar!", exclama Natalia de Lara, una de las componentes de Guatecacahuete que además de presentar sus diseños vintage inspirados en Sara Montiel, se encarga, junto a su socia Eva Arinero, de hacer la criba de diseñadores.

La mayoría de los creadores asegura "pasar de las tendencias" y no hacer moda sino ropa. "Si la democratización de la moda es ir todos iguales con prendas de mala calidad y diseño efímero, H&M o Zara lo han conseguido. La sociedad se pone lo que les dicen que se ponga: la tendencia del año. Nuestros clientes se ponen lo que quieren y su ropa no pasa de moda porque no van a la moda, van como les gusta", explica con vehemencia Garci.

Las colecciones que se muestran en Costello son pequeñas, cuestan entre los 200 y los 1.500 euros. Se puede encontrar una camiseta por 20 euros y como la planta de abajo del bar no es enorme, el público casi puede tocar la ropa e interactuar con los modelos. Es como los pases a la antigua usanza, cuando los dise-ñadores llevaban a los potenciales clientes a sus estudios para que vieran sus creaciones. "Además de que no das dos puntadas igual, en mis colecciones nunca hay dos prendas iguales", explica la diseñadora Ángeles Castro. "Lo que hacen los grandes en plan comercial que se lo queden ellos. Me interesa mucho más lo que se enseña en Costello".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de febrero de 2010