El Gobierno responde a CiU con su "plena disposición" para alcanzar un pacto de Estado

El portavoz del PP en el Senado, Pío García-Escudero, le repitió ayer en la Cámara Alta al presidente del Gobierno aquella frase que le espetó Mariano Rajoy en el Congreso en 2008: "Cuando la fiesta se acabe, sólo yo estaré a su lado". Diez minutos después, el presidente del Gobierno recibía una oferta formal de pacto para recuperar la confianza y salir de la crisis. Pero no del PP, sino de CiU. José Luis Rodríguez Zapatero aceptó la mano tendida de los nacionalistas en lo que sería el primer intento serio en tres años entre las fuerzas políticas por aparecer unidos frente a la crisis.

La de ayer era la primera explicación en el Parlamento de Zapatero tras dos semanas en las que, según la versión más favorable para el Gobierno, se ha propuesto una reforma del sistema de pensiones sin explicarlo a los ciudadanos, en medio de un ataque especulativo contra España y una inesperada crisis de credibilidad como país. Recuperar la confianza en España, la interior y la exterior, era el objetivo de todos los discursos políticos de la sesión de control en el Senado.

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Todos menos el del PP, que sin oponerse a ninguna de las medidas anunciadas por el Gobierno consideró a su presidente incapaz de llevarlas a cabo. García-Escudero hizo su habitual discurso pilón, martilleando al Gobierno con todos sus errores, explicados con claridad y en orden cronológico. No criticó las propuestas del Gobierno. Se centró en el presidente, al que "le falta mano firme para aplicar las reformas", dijo.

Jordi Vilajoana, portavoz de CiU, tampoco ahorró críticas. Ayer le recordó a Zapatero todos sus errores de previsión que han provocado la pérdida de confianza, especialmente el más grave, el desvío en más de dos puntos del déficit previsto el año pasado. "Los ciudadanos le han dicho que no tiene credibilidad ni da confianza", ahondó el portavoz nacionalista. También le recordó cómo cuando el gobernador del Banco de España dijo que había que abrir el debate de las pensiones, el Gobierno lo tachó de irresponsabilidad. Vilajoana vio "un cambio de actitud" que "llega tarde, pero es positivo", y formalizó en sede parlamentaria la oferta de pacto de Estado. El Gobierno tiene "plena disposición al diálogo para llegar a acuerdos", contestó el presidente.

Si en ese pacto se incluye una reforma laboral, CiU plantea una posición de partida difícil de asumir para Zapatero. Artur Mas, presidente de la coalición, puso ayer sobre la mesa en Barcelona una propuesta de flexibilizar el mercado laboral y bajar la indemnización por despido a 20 días por año trabajado en vez de 45, informa Àngels Piñol. Mas defendió la reforma del mercado laboral pese a que pueda provocar cierta "respuesta social", algo que el Gobierno lleva amortiguando dos años.

Las tres intervenciones del presidente en el Senado (a preguntas de PP, CiU y PSC) las dedicó a explicar la "situación extraordinaria" que vive la UE. Zapatero no hablaba sólo para el hemiciclo, sino para "los que escuchan". Es decir, "inversores y analistas". Negó el cambio de rumbo e hizo una constante defensa, le preguntaran o no por ello, del sistema financiero español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de febrero de 2010.

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