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Una mujer, favorita para la presidencia de Costa Rica

La candidata oficialista Laura Chinchilla encabeza las encuestas

Un ambiente electoral mesurado, un tiempo inmejorable y una pregunta básica protagonizan hoy las elecciones en uno de los países con mayor tradición democrática de América Latina. ¿Dará hoy Costa Rica el paso de colocar a una mujer en el sillón presidencial? Las encuestas le dan la ventaja a la oficialista Laura Chinchilla, una apuesta de continuidad del Gobierno actual de Óscar Arias, pero ni siquiera en su Partido Liberación Nacional (PLN, de origen socialdemócrata) parecen confiados en que puedan sacar el triunfo en la primera vuelta.

La candidata presidencial pretende incorporar a Costa Rica a la lista de países latinoamericanos gobernados por mujeres, ya integrada por Nicaragua, Panamá, Chile y Argentina. La vicepresidenta de Arias hasta octubre de 2008 intenta proyectar la imagen de que está ahí por mérito propio, a pesar del innegable impulso recibido por el actual gobernante.

Chinchilla espera que en la jornada electoral tenga peso la maquinaria del partido, su condición de mujer, la tradición y la imagen del presidente Arias. En contra tiene el sector de la población que jamás votaría por Arias ni por quien lo perpetúe. Éstos se reparten entre Otto Guevara (Movimiento Libertario, derecha) y Ottón Solís (Partido Acción Ciudadana, centroizquierda).

La candidata es politóloga de profesión, ex diputada y ex ministra de Seguridad, lo que según ella le da ventaja para encarar la creciente inseguridad en las calles y el temor de la población de caer en los niveles de violencia de los países vecinos. Es católica practicante y se opone a reformas legales que contradigan los preceptos religiosos. Procede de la clase media y está casada con un consultor español, José María Rico.

Sus dos rivales más cercanos luchan por hacerse con el segundo lugar mientras cruzan los dedos para que Chinchilla no supere el 40% de los votos y se vea obligada a acudir a una segunda vuelta el 4 de abril. El abstencionismo está en juego, aunque los analistas esperan una pequeña reducción en relación con los comicios del 2006, cuando llegó a 34,8%.

Guevara es un político enérgico y atractivo, predicador de la mano dura y del recorte de poderes estatales, aunque ha debido moderar sus posiciones para ganar aceptación en el electorado. Solís es lo contrario. Le cuesta ser político y transigir en sus ideas. Apuesta por un Estado fuerte y profesa devoción por la ética. Es un apasionado del campo y le encanta llevar con sombrero, pero no es un Manuel Zelaya costarricense. En las elecciones no está en juego la distancia de Costa Rica ante el Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América de Hugo Chávez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de febrero de 2010