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Un preso se someterá a la castración química

Un interno de una cárcel catalana ha aceptado iniciar el tratamiento farmacológico para inhibir sus impulsos sexuales, lo que se conoce como castración química. Será la primera vez en España que un reo condenado por delito sexual se someta a esta terapia para disminuir la producción de testosterona. De este modo Cataluña, que tiene transferidas las competencias penitenciarias, se adelanta a la anunciada reforma del Código Penal que prevé incluir esta iniciativa.

La consejera de Justicia, Montserrat Tura, dijo ayer que el preso, de quien no se facilitó la identidad, "ha empezado el tratamiento psicológico y comenzará a tomar los fármacos poco antes de su salida de prisión", dentro de unos dos años.

El proceso para identificar a los internos susceptibles de recibir esta terapia voluntaria empezó en septiembre. Además de a violadores, se puede aplicar a condenados por pedofilia con más de una víctima, a encarcelados por delitos de sadismo sexual y a presos que sufren trastornos sádicos de la personalidad. Todos ellos, internos con un alto grado de reincidencia, deben solicitar acogerse al programa, que se aplicará cuando falten tres años para cumplir las tres cuartas partes de la condena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de febrero de 2010