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Enric González, premio Ciutat de Barcelona de periodismo

La temporada del pianista Agustí Fernández, destacada en Música

Las variopintas series publicadas en este diario bajo los epígrafes Un asunto marginal, Cenizas de fútbol y Cosa de dos son los méritos por los que Enric González (Barcelona, 1959) ha sido reconocido con el premio Ciutat de Barcelona 2009 de Medios de Comunicación, según hizo público ayer el Consistorio. El acta del jurado especifica que se reconoce "su capacidad de captar la compleja realidad de nuestro mundo desde un punto de vista no convencional". ¿No convencional? "Cuando empecé Historias del calcio, el precedente de las Cenizas..., me propuse mezclar el fútbol con el concepto del Tzin Tzun de la mística judía; me planteé animaladas como ésa y la cosa funcionó. ¿Por qué? Porque los lectores tienen más ganas de complicaciones y juegos mentales de lo que nos parece a los periodistas, les van los retos, a veces, hasta la provocación escandalosa", argumenta, polemista.

Pero lo no convencional está también en su inconfundible estilo breve, de una aparente facilidad y con elevadas dosis de ironía. "No me salía así al principio, tenía que recortar la frase una y otra vez bajo la premisa de que lo complicado ha de ser la idea, no el lenguaje; y lo de la ironía me parece imprescindible: mucho de lo que sugieres o expones es doloroso, áspero, es mejor la distancia para exponerlo, que el primero que reciba sea uno mismo, porque si te pones de Júpiter tronante haces daño y, además, piensas: '¿Qué se ha tomado éste?' Y es que los periodistas no tenemos grandes ideas de nada, por lo que es mejor sugerir".

Incapaz de releerse y, en consecuencia, radiografiar virtudes, tics o defectos de ese personaje que nace en las columnas, ese "médium entre el periodista y el lector", admite un cierto aroma en sus textos que convoca a los de su padre, el también periodista y novelista Francisco González Ledesma: "Tenemos, más que un estilo similar, una cosmovisión compartida: somos unos pesimistas absolutos; lo que habría podido ser nos produce melancolía; quizá por eso no me releo". Debe de haber ayudado su presencia como reportero en la guerra del Golfo, las masacres de Ruanda y los ensayos nucleares en el atolón de Mururoa.

Responde González desde Jerusalén, enésima corresponsalía tras pasar por Londres, París, Washington, Nueva York y Roma ("no soy capaz de mandar ni de ser mandado", justifica su trayectoria) y no deja de ver el premio como "otro autoengaño más de la profesión, que tiene desde hace tiempo cierta vaga sensación de encorsetamiento, de labor limitada y comprimida ya sea por una industria que se acaba y con ella el oficio como se entendió hasta hoy o ya por una cierta homogeneización del producto, y yo quizá intento forzar esos límites de estilo y de contenidos".

Con el de González se han hecho públicos también los Ciutat de Barcelona de Música -que ha recaído en el pianista Agustí Fernández- y el de Ciencias Humanas y Sociales al dramaturgo y ensayista Josep Maria Muñoz por su libro El cant de les sirenes, sobre el teatro independiente catalán de los últimos 50 años.

El coreógrafo Toni Mira (Danza), Claudio Zulián (Audiovisuales) por su documental A través del Carmel, y los 25 años de l'Escola El Sagrer (Educación) completan momentáneamente la galería de galardonados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de enero de 2010