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Un cajón guardará la estatua coruñesa de Millán-Astray

El ayuntamiento admite "no tener prisa" por buscar destino al monumento

Las gaviotas ya no defecarán sobre la imponente efigie de cuerpo entero de Millán-Astray en A Coruña. "Mi padre decía que las estatuas sólo servían para que se cagasen encima las palomas", cuenta Peregrina, la única hija del general golpista y fundador de la Legión española. El gigante mamotreto de bronce, de tres metros de alto, fue retirado ayer a las ocho de la mañana de la pequeña y céntrica plaza coruñesa que presidía desde hacía 39 años y cuatro meses. En cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica que obliga a la retirada de la simbología de exaltación de los golpistas de 1936 y de la posterior dictadura franquista. Aprovechando el inicio de una amplia reforma del entorno, el Ayuntamiento de A Coruña, gobernado por socialistas y nacionalistas, decidió retirar el polémico monumento.

El alcalde se limitó a declarar que hace cumplir la Ley de Memoria Histórica

La estatua de Millán-Astray, de una tonelada de peso, duerme desde ayer en los talleres municipales, encerrada en un hermético ataúd de madera pintado de verde oscuro. Y allí se quedará "sin plazo", indefinidamente, según fuentes del gobierno local, a la espera de buscar "sin prisas una solución" para un incómodo monumento que, inicialmente, se iba a depositar en dependencias militares del Ministerio de Defensa. Un destino poco probable ahora que la ministra Carmen Chacón está también retirando toda simbología franquista de los cuarteles.

Lo único que garantizó el gobierno coruñés, por boca del concejal de Rehabilitación Urbana, el nacionalista Mario López Rico, es que la estatua, propiedad del ayuntamiento, permanecerá "guardada dentro de un cajón con todo el cuidado" en aras de respetar "y salvaguardar la propiedad intelectual del escultor" Juan Pereira. Esta "obra de arte" fue inaugurada el 29 de septiembre de 1970 en un acto con todos los honores militares, revista de tropa y el himno de la Legión, El novio de la muerte.

El espacio que ocupaba el monumento se reconvertirá en un recuadro de tierra para el ocio infantil. "¡Qué estupendo cambio de actividad el pasar de honrar a un golpista a una zona de juegos para los niños!", se congratuló el edil nacionalista. Defendió que no hubo "ninguna nocturnidad" en los trabajos para retirar la pesada estatua, "en todo caso fue la misma que con la que van los niños al colegio".

La efigie de Millán-Astray es el primero de los 55 símbolos franquistas que el Ayuntamiento coruñés suprime de sus calles y edificios. El alcalde, el socialista Javier Losada, limitó ayer todas sus declaraciones sobre el asunto a ampararse en el obligado cumplimiento de la ley de Memoria Histórica en vigor desde 2007.

Pero las autoridades municipales aún tardarán un mes en responder a los recursos de la hija del general y de los veteranos de la Legión contra la retirada de una estatua que, según alegan, no rinde homenaje al franquismo, del que Millán-Astray era fiel y entusiasta colaborador, sino al cuerpo militar que fundó en 1920. La heredera del general está dispuesta a llegar a los tribunales para defender la efigie. Un monumento "incómodo" para A Coruña, reconoce Peregrina Millán-Astray y Gasset, enfada por no haber obtenido respuesta del ayuntamiento a su propuesta de donen la estatua a la Legión. "Ellos la aceptarían encantada", según la hija del general. Tampoco el PP perdió la ocasión de recurrir los planes municipales y definir, por boca del diputado Carlos Negreira, al legionario golpista como "un coruñés de pro, de toda la vida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de enero de 2010