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Necrológica:

Robert B. Parker, prolífico escritor de novela negra

Autor de la saga del detective Spenser, fue referencia del género

Robert B. Parker, prolífico autor de novela negra, se derrumbó sobre su escritorio el 18 de enero. Su corazón falló a los 77 años, cuando cumplía el ritual diario de escribir "de cinco a diez páginas", según dejó dicho en una entrevista. Con más de 60 libros a sus espaldas (aseguraba que no tardaba más de cinco meses en terminar uno), Parker murió en su casa de Cambridge, a 10 kilómetros de Boston, ciudad donde transcurre la mayor parte de su obra.

Nacido en Springfield (Massachusetts) el 17 de septiembre de 1932, estuvo en la guerra de Corea y, a su regreso, se graduó en literatura por la Universidad de Boston. En los sesenta trabajó como publicista y se interesó por el género negro, devorando las obras completas de Raymond Chandler y Dashiell Hammett. En ellos se basó para redactar una tesis doctoral (El héroe violento, herencia salvaje y realidad urbana) que le convirtió en profesor universitario. Fascinado por los barrios marginales de Boston, a Parker nunca le gustó la vida académica. Para escapar del campus, empezó a escribir.

Cayó muerto sobre la mesa mientras escribía sus diez páginas diarias

En 1973 publicó su primera novela, El manuscrito Godwulf, en la que presentaba a Spenser,detective privado. Era el inicio de una saga de 38 títulos que le hizo famoso y le situó como referencia del género negro estadounidense. Harlan Coben, uno de los autores más importantes de la novela norteamericana actual, reconoció en 2007: "Si hablamos de detectives, un 90% de nosotros admitimos que nos ha influido; el 10% restante miente". La obra de Parker ha vendido, hasta la fecha, más de cuatro millones de copias.

Ex boxeador y ex policía, levantador de pesas, comedor de donuts y buen bebedor (cerveza, vodka, whisky irlandés), Spenser compartía algunas aficiones con Parker: a los dos les gustaba la trinidad de béisbol, jazz y buena comida. Sus novelas, escritas en primera persona, destacan por unos diálogos escuetos y por la meticulosidad con la que describen la ciudad de Boston, de la misma manera que Chandler utilizó a Philip Marlowe para recrear el ambiente de Los Ángeles.

Los casos de Spenser fueron llevados a la televisión en los ochenta, en una serie protagonizada primero por Robert Urich y después por Joe Mantegna. Desde 1973, Parker dedicó a su detective una novela por año, y su editor ha anunciado que hay dos volúmenes listos para ser publicados en los próximos meses. De todas ellas, la que mejor funcionó, tanto en críticas como en ventas, fue Tierra prometida (1977).

Parker nunca releía lo que escribía. Era su esposa, Joan, la encargada de corregir y decidir lo que valía y lo que no. Se conocieron en una fiesta de cumpleaños, cuando tenían tres años, y juntos fundaron una productora de cine independiente, Pearl Productions.

También fue autor de otras sagas policiacas, como la de Sunny Randall, una detective creada a petición de la actriz Helen Hunt, que soñaba con interpretar un papel escrito por Parker. Nunca llegó a hacerse una película, pero se publicaron seis novelas de Randall. Uno de sus últimos antihéroes fue el policía Jesse Stone, ex jugador de béisbol y alcohólico problemático.

En 1989, Parker aceptó terminar la novela inacabada de Raymond Chandler La historia de Poodle Springs, y en 1991 escribió una secuela para El sueño eterno. También publicó libros infantiles y algunos westerns; uno de ellos, Appaloosa (2005), fue llevada al cine por Ed Harris en 2008.

Por las páginas de Parker deambulaba una fauna urbana de camellos, policías y mafiosos en la que no era fácil distinguir a buenos y malos. Preguntado por las experiencias que habían inspirado sus retratos del hampa, Parker respondía sin dudar: "Estuve en la infantería, en Corea, y coincidí con bastante gente malvada. Pero a los peores que jamás he conocido me los encontré cuando trabajaba en la Universidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de enero de 2010