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Un país harto de sus políticos

La insatisfacción con la política ya es el segundo problema de los catalanes, sólo superado por el paro - El 55% ve al tripartito incapaz de gobernar - El PSC se mantiene como el partido más valorado por sus políticas sociales

El confeti, los DVD conspirativos y los globos de colores no bastarán esta vez para movilizar a los electores catalanes. Los estrategas de todos los partidos tendrán que emplearse a fondo el próximo otoño para arrastrar hacia las urnas a un electorado cuyo rechazo hacia la política ha superado todos los límites imaginables, según confirmó ayer el último sondeo de la Generalitat. La crisis económica y los casos de corrupción han sumido en el descrédito a los políticos, que, lejos de ser vistos como una herramienta al servicio de los ciudadanos, son considerados por éstos el segundo problema más importante de Cataluña, sólo superado por el paro.

El 30% de los ciudadanos consideran a los políticos un lastre, una cifra cuatro veces superior a la de hace un año. De ser los políticos el decimoprimer problema a ojos de los ciudadanos hace un año, la insatisfacción con los políticos ha pasado a la segunda posición.

El Gobierno logra un aprobado justo (5,01), frente al 5,26 de hace un año

CiU y PSC se aliaron ayer para evitar que se investiguen dos de sus ayuntamientos

Nadie se escapa del descrédito, pero los resultados del sondeo presentado ayer por el director del Centro de Estudios de Opinión, Gabriel Colomé, son especialmente preocupantes para el Gobierno catalán. El 55% de los ciudadanos lo ven incapaz para afrontar los problemas de Cataluña y sólo el 4,7% se declaran satisfechos de su gestión.

Con todo, el tripartito obtiene un aprobado justo, un 5,01. El motivo de esta discreta valoración es que el Ejecutivo catalán, en su composición actual, genera rechazo entre los votantes de Covergència i Unió (CiU) y el Partido Popular (PP), y dista de levantar pasiones entre el electorado de los partidos que lo forman. Especialmente significativo resulta que los votantes de Esquerra Republicana (ERC) den al Gobierno una nota casi tan negativa como la del electorado de CiU, un 4,8. Los del Partit dels Socialistes (PSC) siguen apostando por el Gobierno que encabeza Montilla y le otorgan un 5,8, y los de Iniciativa (ICV), casi siempre más críticos, un 5,27.

La escasa valoración del Gobierno y de los políticos en general llega después de meses en que los casos de corrupción han sido portada de todos los informativos, primero en el caso Millet y después por la llamada Operación Pretoria, que afectó especialmente al PSC y CiU. Probablemente, episodios como el vivido ayer en el Parlament, en la Comisión de la Sindicatura de Cuentas, tampoco ayudan a mejorar la imagen de honestidad de los políticos a ojos de los ciudadanos. En esa comisión, CiU y el PSC se aliaron para evitar sendas investigaciones de supuestas irregularidades en el Auyuntamiento de Moià (Bages), gobernado por los primeros, y en el Ayuntamiento de Barcelona, en manos de los segundos. Concretamente, el PP había pedido que se auditaran las cuentas del Ayuntamiento de Moià, donde los ciudadanos han denunciado repetidamente los "abusivos" impuestos municipales. En el caso de Barcelona, la auditoría debía centrarse en la gestión del hotel Miramar, en el cual el Ayuntamiento de Barcelona tenía una participación del 10% hasta el año pasado. Al final no se auditará ni una institución ni la otra gracias al inusual acuerdo entre CiU y PSC, y a la abstención de ICV.

El día de ayer dejó un segundo episodio poco edificante. En un acto de partido, el secretario general del PP catalán, Jordi Cornet, tachó de "inútiles" al tripartito y a CiU tras confesar que está "harto" de que estas formaciones traten a los miembros de su partido como "malos catalanes", cuando son un ejemplo de "buen catalán".La descalificación del secretario general del PP catalán no pasó inadvertida en el tripartito. El secretario de Organización del PSC, José Zaragoza, fue tajante: "El insulto es todo lo que el Partido Popular puede ofrecer a los catalanes".

Entre los asuntos que los ciudadanos reprochan al Gobierno catalán se hallan, en primer lugar, las desavenencias habituales del tripartito, seguidas de la gestión del paro, la gestión de la inmigración y la educación. En cambio, valoran las infraestructuras, el desarrollo del Estatuto y la obra social del tripartito. También destacan su gestión en cultura y educación.

La encuesta no es concluyente sobre lo que votarán los ciudadanos en las próximas elecciones, pero sí apunta a que la alternativa de Convergència i Unió sólo entusiasma en un punto. Los ciudadanos ven a la federación nacionalista como la mejor preparada para gestionar la economía. Pero las virtudes de CiU acabarían aquí. Para el resto de las áreas -una docena-, prefieren la gestión que proponen los socialistas. De esta forma, los ciudadanos se quedan con el PSC para gestionar los servicios sociales, la educación, las infraestructuras y la inmigración, entre otras cuestiones.

La encuesta, hecha en plena vorágine de las consultas independentistas en un centenar de municipios, también indica que el sentimiento de pertenencia no ha variado sensiblemente y que la cifra de encuestados que se sienten sólo catalanes alcanza el 16%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de enero de 2010