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CARTAS AL DIRECTOR

Tabaco y esclavitud

Se alude a la libertad de elección para no modificar la ley del tabaco. Sin embargo, que el tabaco es una adicción es algo conocido desde hace más de 30 años y que tiene pleno consenso científico. Un joven español empieza a fumar a los 13 años, y a los 14 empieza a hacerlo regularmente. Después de unos 10 meses de fumar a diario, deja de hacerlo por deseo y lo hace por mera dependencia. El 85% de los fumadores se hicieron adictos a la nicotina antes de tener la capacidad psicológica y legal (!) para decidir. Con el tabaco no vemos libertad de elección ni adictos felices, puesto que 7 de cada 10 fumadores manifiestan que desean dejarlo y 4 de cada 10 hacen al menos un intento de abandono cada año. La adicción consiste en que si no consumes cigarrillos te sientes mal. Más que buscar placer consiste en evitar el displacer. No hay nada más alejado de la verdadera libertad y autonomía personal que ser adicto a una sustancia. La industria tabacalera es consciente perfectamente de que sus clientes van a permanecer fieles durante largos años porque su producto es adictivo y tóxico, pero lo siguen negando. Los impuestos del tabaco suponen menos del 1% del PIB y desde 1998 el Estado no tiene participación en la industria tabacalera. El Estado puede haber sido cómplice en el pasado, pero el verdadero culpable de manipular, confundir y engañar a los fumadores ha sido y es la industria del tabaco. Es a ella a la que todos, fumadores activos y pasivos, deberíamos reclamar por daños y perjuicios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de enero de 2010