Catástrofe en Haití

El vecino se vuelca

Jimaní, a 280 kilómetros al suroeste de Santo Domingo, en República Dominicana, fue ayer el principal punto de trasiego de solidarios y mercancías de ayuda hacia la derruida Puerto Príncipe. En el punto de Malpaso, el general Gil, del Cuerpo Fronterizo dominicano, daba instrucciones para ordenar, en la medida de lo posible, el cruce a través de la verja. "Hoy está siendo más complicado. Estamos recibiendo más vehículos". De los que se van, muchos son camiones con plantas de generación eléctrica, baños portátiles, agua, combustible. Otros, todoterrenos en su mayoría, cargados con artículos y voluntarios para ayudar en lo que puedan en la capital haitiana.

Los dominicanos llegaban de todas partes con comida en lata, agua, leche, medicinas... Todo lo que otros vecinos de sus localidades o miembros de diversas organizaciones han aportado para ayudar a sus "hermanos haitianos". Se unen a los cientos de médicos, de enfermeras, de voluntarios de la Defensa Civil y de militares que se han movilizado desde el principio. Los hay que quieren cruzar y llevar las ayudas personalmente. Otros prefieren entregarla a quienes coordinan la operación desde la fortaleza militar de Jimaní. Algunas naves han sido habilitadas como centros de acopio.

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Los que continúan llegando sin problema, aunque en menor medida, son los heridos. El hospital General Melenciano lucía un poco más descongestionado de pacientes, aunque con mucho más personal sanitario. Incluso estudiantes de medicina haitianos, llegados de Santo Domingo para atender a sus compatriotas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de enero de 2010.

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