Berlusconi lanza el 'partido del amor' y pide diálogo a la oposición

Volverá a la actividad política el 7 de enero, cuando los hematomas de la agresión de Milán hayan desaparecido de su rostro. Mientras, a Silvio Berlusconi no se le ocurre alejarse de la escena pública y, apostando por un método personal y de probada eficacia mediática, no deja de llamar por teléfono a programas de televisión y radio desde su mansión de Arcore (Milán). Lo ha hecho cuatro veces en tres días. En sus intervenciones hace gala de un gran espíritu navideño. Predica concordia y diálogo con la oposición para pactar reformas institucionales y en la Constitución.

Dos semanas después de que un hombre le hiriera con una estatuilla del Duomo, Berlusconi dice que "el clima político ha mejorado". "Los italianos que me animan a seguir alcanzan el 67%, según el último sondeo. Recibí más de 200 ramos de flores en el hospital. ¡Juntémonos los de buena voluntad! El amor vence sobre todo, no sólo sobre el odio, que hace violentas contra el adversario político a las mentes más débiles", dijo.

Así, Berlusconi da vida a una inédita criatura política, el partido del amor, que "contrasta con las fábricas de mentiras, extremismo y odio. Y habrá reformas en 2010", dijo en una llamada al telediario de la primera cadena de televisión pública. Il Cavaliere ha cogido desprevenida a la oposición.

Tras días de desconcierto, el Partido Democrático, la mayor fuerza del centro-izquierda, puso condiciones: "Dialogo sí, inciucio [trapicheos] no", dijo Pierluigi Bersani, secretario del PD. "Rechazamos el esquema: ellos se fabrican solos las leyes para salvar a Berlusconi de sus problemas judiciales y con nosotros hacen reformas institucionales", declaró Dario Franceschini, también del PD.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 28 de diciembre de 2009.

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