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Series

Cosecha 2010

Moteros que imponen el terror, un profesor de gimnasia muy peculiar y más grandes historias para el nuevo año

Resaca. Con ese sentimiento se despertó el espectador en 2009. El recuerdo de clásicos como The Wire, Los Soprano o The Shield presagiaba el final de una era dorada. HBO parecía dudar y ninguna de sus series (excepto True Blood, cada vez más afilada) parecía capacitada para cubrir el hueco. Las otras cadenas por cable (con Showtime al frente) trataban de explotar -con resultados poco alentadores- las mismas fórmulas que sus competidores lucieron antaño como marca de fábrica.

Sin embargo, 2010 tiene toda la pinta de ser otra cosa. Para empezar llega Sons of Anarchy (Fox), una serie dramática con columna vertebral de acero y cuerpo rocoso que tira de un reparto excepcional (encabezado por un impresionante Ron Perlman) para contar la historia de un grupo de Ángeles del Infierno que imponen su ley a sangre y fuego en un pequeño pueblo estadounidense. Con ecos shakespearianos (incluyendo a una lady Macbeth de armas tomar) la serie de Kurt Sutter -cerebro de la mencionada The Shield- se ha convertido en un evento televisivo de primer orden y ha enamorado a la crítica que ha llegado a calificarla como "los Soprano de la nueva era".

Los temas de 'Glee' se cuelan cada semana entre lo más vendido en iTunes

En 'Treme' una familia vuelve a Nueva Orleans tras el paso del Katrina

También la comedia parece cobrar nuevos bríos y tanto Hung (Canal +) como Bored to death (Paramount Comedy) prometen dar muchas alegrías a los amantes del humor. La primera relata los avatares de un profesor de gimnasia sumido en una realidad de tintes grises y negros cuya única posibilidad de destacar parece residir entre sus piernas, donde reside un gigantesco apéndice. Por ello, y con la ayuda de una amante ocasional, decide convertirse en un gigolo (huelga decir que los planes no salen como estaba previsto). Protagonizada por el sensacional Thomas Jane y con un piloto que lleva la firma del realizador Alexander Payne (Entre copas) esta historia de un hombre y su -descomunal- pene no dejará títere con cabeza.

La segunda, apuntalada por ese pequeño genio de Brooklyn llamado Jonathan Ames, es una de las revelaciones del año en Estados Unidos. Bored to death ilustra las aventuras de un escritor que decide dar un giro a su vida y convertirse en detective privado. El duelo entre Jason Schwartzman y un hilarante Ted Danson es sólo una de las bazas de una serie diferente, con un humor desconcertante que mezcla el tono de las novelas de Raymond Chandler con diálogos que parecen salidos de la chistera de un mago: brillantes, incisivos y -sobre todo- terrenales.

También promete Glee (Antena 3 en abierto y Fox, dial 21 de Digital +) el fenómeno de culto en medio mundo. De la mano de los creadores de -agárrense- Nip/Tuck llega una serie con vocación de musical (y cuyos temas se cuelan, semana sí, semana también, entre lo más comprado en iTunes) sobre una escuela muy particular. Encabezada por Lea Michele y Corey Monteith, Glee ha resultado ser la receta perfecta para la depresión, gracias a un casting sobresaliente y una banda sonora de las que crean escuela (nunca mejor dicho). Un invento que engancha y seduce a partes iguales y que no debería tener dificultades para repetir éxito en nuestro país.

Tampoco parece difícil que triunfen The good wife (Fox), The Pacific (Canal +) y Treme (cuya compra está aún pendiente pero -salvo cataclismo- con emisión garantizada en España). De la primera, se dice que son lo más sólido que ha dado la televisión estadounidense en el género de la abogacía desde tiempos inmemoriales (con unas gotas de política que le dan el punto justo de acidez). De la segunda, que es la serie más cara de la historia de la tele (unos 200 millones de dólares, 142 millones de euros aproximadamente) y que la producción de Tom Hanks y Spielberg le aseguran un lugar en el Olimpo. Si lo suyo es el género bélico y le gustó Hermanos de sangre es muy posible que Pacific le fascine.

Y lo mejor para el final: Treme es la vuelta al formato episódico (después del experimento que supuso Generation kill) del que pasa por ser uno de los rostros básicos para entender el giro elitista de la televisión en la última década, David Simon. Simon es el hombre que creó The Wire. Su vuelta al género (y a su casa, HBO) con la historia de una familia de Nueva Orleans después del paso del Katrina promete ser memorable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de diciembre de 2009