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Asesinada la familia del militar caído en la caza del 'narco' Leyva

La madre, dos hermanos y una tía mueren acribillados

El sábado, Irma Córdova recibió una bandera de México, el anuncio de una pensión vitalicia y el homenaje de las más altas autoridades militares. Era el tributo del Estado mexicano al valor de su hijo, el infante de Marina Melquisedet Angulo Córdova, muerto en la operación que acabó con la vida del capo Arturo Beltrán Leyva. La medianoche del lunes, Irma y otros tres familiares fueron asesinados por un grupo armado en su aldea de Tabasco (sur de México). Fue el comienzo de una venganza del crimen organizado.

Cuando la Marina logró acorralar a Beltrán Leyva, el pasado miércoles en Cuernavaca, la lluvia de plomo que recibió a los oficiales causó dos bajas. A Beltrán Leyva lo acompañaron al más allá seis de sus cómplices. En todas las fotografías, como ya es costumbre, los militares aparecieron encapuchados. Pero el nombre de Melquisedet, de 30 años, fallecido en el asalto, apareció en los medios de comunicación. El lunes por la tarde lo enterraron en Tabasco. Y ese mismo día, a las 23:45 horas, un comando armado con fusiles R 15 y AK 47 llegó a bordo de tres vehículos hasta el ejido Quintín Arauz, donde vivía la familia. Mataron a la madre del militar, Irma Córdova; a sus hermanos Yonidavei, de 22 años, y Benito, de 28, y a su tía, Josefa Angulo. Otra hermana del joven resultó herida de gravedad.

Un grupo armado irrumpió en su casa el mismo día del sepelio del soldado

La zona de Tabasco ha sido territorio de los Zeta, criminales aliados del cartel de los Beltrán Leyva.

Desde la Ciudad de México, el presidente Felipe Calderón condenó el atentado. "Es un acto cobarde y deleznable. Estos condenables hechos son una muestra de la falta de escrúpulos con la que opera el crimen organizado, atentando contra vidas inocentes, y no pueden sino reforzarnos en el afán de desterrar tan singular cáncer de la vida social", dijo el presidente. "No habremos de amedrentarnos (...) Quienes así actúan, merecen el repudio unánime de la sociedad y merecen pagar por sus crímenes".

El ataque a la familia del infante de Marina fue lo más grave en una mañana en la que abundaron las noticias ligadas al crimen organizado. En Sinaloa, tierra natal de los Beltrán Leyva, fue acribillado el secretario de Turismo estatal, Antonio Ibarra. La semana pasada, el Ejército había inspeccionado su vivienda. Y en Cuernavaca (Estado de Morelos), una pancarta de un grupo denominado La Empresa ofrecía su respaldo armado a Edgar Valdés, alias La Barbie, jefe de sicarios del fallecido Beltrán Leyva, en su guerra contra las autoridades. El diario El Universal reveló el pasado lunes que el capo había ofrecido a las autoridades garantizar la seguridad de la población a cambio de que lo dejaran operar libremente. El gobernador de Morelos, Marco Antonio Adame, negó la existencia de tal pacto, pero reconoció que Beltrán Leyva se movía con total libertad en ese Estado gracias a la corrupción de la policía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de diciembre de 2009