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La ley de veguerías abre nuevas diferencias en el tripartito

Montilla apela en Cervera a la voluntad de autogobierno

No hay semana en que el tripartito no revele sus diferencias. O es porque las elecciones se acercan o porque sus posiciones son cada vez más enconadas. El presidente de la Generalitat, José Montilla, ya salvó in extremis un acuerdo con los ecosocialistas sobre el impuesto de sucesiones y después lamentó el exceso de tacticismo de los socios. La realidad es que el consenso en el tripartito se vende caro: ayer el vicepresidente Josep Lluís Carod admitió que no hay una opinión cómún en el Gobierno sobre la ley de veguerías, aunque relativizó: "No hay por qué tener tanta prisa. Llevamos esperando desde los años treinta".

Carod limó asperezas porque no era el mejor día para revelar tensiones. El Consell Executiu se reunió en Cervera en homenaje a la ciudad que hace 650 años vio nacer la Generalitat. Pero lo cierto es que los temas controvertidos se amontonan sobre la mesa: la gestión de El Prat, la ILP sobre las corridas de toros y las mismas veguerías. ERC no descarta que se creen nueve, incluida la del Penedès, mientras que los socialistas apuestan por siete. El mismo Gobierno, por boca del consejero de Gobernación, Jordi Ausàs, había avanzado que el anteproyecto de ley se presentaría la víspera de Reyes, pero no se descarta que se demore. "No queremos una mala ley. Y si no hay acuerdo en 15 días, no se acaba el mundo", dijo.

Montilla inauguró en Cervera una exposición sobre los 650 años de la Generalitat y dijo que Cataluña reivindicará lo que es y quiere ser, siempre que sea necesario, "haciendo valer sus argumentos". Según Montilla, gestos como el de ayer sirven para confirmar la voluntad de autogobierno. "Si nuestra historia colectiva hubiera sido otra, todo lo que hacemos y decimos serían gestos de normalidad", apuntó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de diciembre de 2009