Nadie duda de que un partido a la izquierda del PSOE resulta necesario, sobre todo para el PSOE
Columna
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Descansa en paz, IU

El oportunismo es una mezcla de la oportunidad y el cinismo, acaba de decirme Juan Urbano, a quien, como bien saben, le gusta buscarle tres pies al gato que tienen dentro todas las palabras. "Es que, en este caso, y tal y como están las cosas, resulta demasiado sencillo caminar por ella e ir de un extremo al otro, ¿no crees?", me pregunta, al otro lado del teléfono y en mitad de esa llamada que me hace cada miércoles para que le cuente de qué pienso hablar en esta columna y para tratar de influirme para que escriba de otra cosa. Cuando le hago caso, él tiene un buen jueves y yo le suelo gritar, medio en broma y completamente en serio: "¿Quién diablos te crees que eres: Cyrano de Bergerac?".

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"Piénsalo bien", añade, "¿qué es lo que ves y oyes estos días cuando abres los periódicos o enciendes la radio y la televisión? Pues te encuentras a alguna diputada que corre a fotografiarse con la activista saharaui Aminetu Haidar para sacarle un cartel electoral gratis antes de que se muera, o la deporten, o regrese a El Aaiún con su bandera en la mano, ojalá. O ves a algún presidente de un equipo de fútbol que va a dejar su puesto y se prepara para pasarse a la política, ensayando un discurso en el que no se sabe si dice más disparates sobre Cataluña o sobre Madrid. O ves a los dirigentes del PP intentando darle el abrazo del oso a los sindicatos, en cuyo madroño, por otra parte, no se pone la fruta roja ni a tiros. O ves a la presidenta de la Comunidad de Madrid intentando convertir en lo que no es la desdichada agresión a un periodista de su televisión privada, ésa en la que comparan las concentraciones de CC OO y UGT con las que montaba el Funeralísimo en la plaza de Oriente. O ves, en el colmo de lo increíble, volver a sacar la pinza a esa gente de Izquierda Unida que jamás creyó ni en la unidad ni en la izquierda, para asociarse a la derecha y desbancar al PSOE de la alcaldía de Velilla de San Antonio. Los cinco miembros de IU Abierta, que es la minoría de la coalición encabezada por Inés Sabanés, abandonaron la ejecutiva regional como protesta. Y, claro, dan ganas de decirle: mujer, y qué esperabas de esa gente de la cual debisteis de separaros hace mucho porque son la peor clase de tripulación posible; la que hace agujeros en su propio barco para luego poder ofrecerse a salvaros del naufragio. ¿Ves? Oportunidad y cinismo por todas partes".

No le falta razón, y es dramático, porque supongo que aquí casi nadie duda de que un partido a la izquierda del PSOE resulta necesario, sobre todo para el propio PSOE. Pero los honrados dirigentes de la coalición, con Gaspar Llamazares a la cabeza, han cometido desde el principio el error de pensar que, dándole muchas vueltas a la cucharilla, el aceite y el agua terminarían por mezclarse, y esa ingenuidad, o tal vez la falta de sitio para hacer maniobras, han condenado a IU al rincón de los partidos decorativos. A sus enemigos les da igual, porque son lo contrario a Sabanés y su gente, es decir, son una IU Cerrada, y de ese castillo no los saca ni Dios.

"Mientras nosotros defendíamos una mayoría de izquierdas en Velilla, alguien de la dirección de IU estaba pactando con el PP, y ahí tenemos el resultado: un alcalde del PP en un municipio con mayoría de izquierdas", ha dicho amargamente el diputado Fausto Fernández. Ahí está el problema, en esos "alguien" que se comen la madera de Izquierda Unida. ¿Se han fijado con qué rima Anguita? Exacto: con termita.

Por si lo quieren más claro, vamos a sintonizar con el extremo derecho de oportunismo, para oír la explicación del coordinador de IU y de su portavoz del Ayuntamiento de Madrid, que niegan categóricamente, ja, ja, ja, que se haya negociado con el PP: "Hasta el último minuto hemos hecho lo posible para que no saliera". Genial, sea lo que sea que han bebido, me gustaría que me pongan lo mismo. Eso sí, como Génova no paga traidores, el secretario general de los populares, Francisco Granados, les ha dejado con la pinza al aire, al asegurar que si ellos "no fueron instigadores de la moción, nunca se han mostrado contrarios, ni nos han dicho", ha dicho, "que se opusieran". Ahora expulsarán a los desleales; o no, que diría su nueva jefa, Esperanza Aguirre; tal vez IU-CM ni siquiera lo haga, o no sea tan fácil aplicarles el Pacto Antitransfuguismo. Y además, es igual, el daño está hecho y, por una vez en la vida, el secretario general no se equivoca: "En vez de hacer autocrítica y rectificar, hemos iniciado un camino hacia el ridículo más lamentable". Si lo dice el que va delante, cómo le vamos a llevar la contraria. Si quieres saber dónde está el muerto, pregúntale al enterrador.

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