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La Cumbre del Clima se resigna a prorrogar el Tratado de Kioto

Copenhague opta por implicar a EE UU en una declaración paralela

La cumbre de más de 190 países que intenta repartir responsabilidades en la lucha contra el cambio climático parece resignarse a prorrogar el Tratado de Kioto sin la ambición de uno nuevo. Los borradores puestos ayer sobre la mesa de negociaciones optan por bifurcar los acuerdos en dos documentos diferentes: la prórroga del Tratado de Kioto hasta 2020 (sin Estados Unidos, único país industrializado que no lo ratificó) y una convención paralela y en el marco de la ONU (con EE UU).

La solución puede satisfacer a Washington y a los países menos desarrollados, a los que Kioto no compromete con sanciones, pero decepciona enormemente a la Unión Europea -que ayer acordó destinar 2.400 millones anuales entre 2010 y 2012 a los países pobres en ayudas contra el cambio climático- y no satisface las ambiciones del propio Panel Internacional de la ONU. "Si tiene que haber dos vías tienen que confluir en un tratado legalmente vinculante", afirmó el negociador sueco, Anders Turesson. "Nos preocupan los textos porque no vemos cómo nos llevan al objetivo de dos grados", el aumento de temperatura respecto a la era preindustrial. Pero, como se admite en el mismo borrador, "nada está acordado hasta que todo está acordado". En las calles de Copenhague aumentaba la presión de los activistas y 75 personas fueron detenidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 2009