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El Congreso de EE UU aprueba la reforma que endurece el control del sector financiero

Cuando se cumple un año y tres meses del colapso de Lehman Brothers, el Congreso de EE UU dio ayer el primer paso legislativo de calado para modernizar el régimen que gobierna Wall Street desde la Gran Depresión, hasta siete décadas. La Cámara de Representantes aprobó dar nuevos poderes al Gobierno para supervisar las grandes instituciones financieras, para intervenir cuando asuman más riesgos de los debidos.

El texto, adoptado con 223 votos a favor y 202 en contra, creará una nueva autoridad reguladora de la industria financiera, que se conocerá bajo las siglas FINRA. En paralelo, se creará una agencia para preservar la estabilidad del sistema, integrada entre otras por el Tesoro, la Reserva Federal (Fed), el regulador del mercado de valores (SEC) y el fondo de garantía de depósitos (FDIC).

La patata caliente pasa ahora al Senado, donde la negociación será más lenta y podría aplazar la aprobación definitiva hasta entrado 2010. La creación de una agencia para proteger al consumidor frente a abusos financieros -uno de los pilares del plan de Barack Obama- se topa con dificultades.

Y es que, combinada con otras medidas, corta las alas a la autoridad de la Fed buscando que concentre todo su trabajo en la misión original de la política monetaria. Además, plantea reducir el margen de actuación de la Fed en el rescate de bancos en dificultad, como hizo con AIG, Citigroup o Bank of America.

Es más, con la nueva regulación el banco central de EE UU será sometido dentro de dos años a un mayor escrutinio del Congreso. Una medida surgida a iniciativa del congresista republicano tejano Ron Paul, respaldada por los demócratas, que se teme pueda poner en riesgo la independencia de la autoridad monetaria.

Ningún republicano apoyó el conjunto del paquete. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, dijo que el paso dado por la Cámara de Representantes es clave hacia la entrada en vigor de la reforma, que establezca reglas claras que deben guiar la actuación de la industria y tapar los agujeros que permitieron a las firmas financieras esquivar la regulación.

A Wall Street no le gusta la iniciativa porque introduce una alta dosis política en la estructura de supervisión. Y porque estrecha el cerco a la industria financiera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de diciembre de 2009