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Colas hasta en el Oso y el Madroño

Madrileños y turistas vuelven a colapsar el centro en el último día del puente

Si el día tiene unas 16 horas de tiempo útil, si las jornadas de fiesta son apenas un 10% del total del año laboral, entonces ¿por qué empeñarse en pasar tres horas de uno de esos días haciendo una cola? Puede parecer absurdo para algunos, pero ayer en Madrid se formaron inmensas líneas de personas en varios puntos del centro de la capital. Lotería, escaños y dependencias reales fueron los causantes de tanta aglomeración. Algunos, incluso, esperaron ordenadamente a fotografiarse por turno con el Oso y el Madroño. Porque el tiempo y su aprovechamiento son relativos.

Y así, entre una cosa y otra, por cuarto día consecutivo el centro volvió a colapsarse de visitantes, de Madrid y de fuera. Estos últimos han conseguido elevar en este puente, especialmente domingo y lunes, las cifras de ocupación hotelera entre el 70% y el 80%. Los empresarios del sector, sin embargo, saben que hoy volverán al triste 30% o 35% que les tortura en los últimos meses.

Por segundo día consecutivo, la cola que había para visitar el Congreso de los Diputados llegaba hasta la calle de Alcalá (a la altura del Círculo de Bellas Artes). Casi un kilómetro y unas tres horas hasta conseguir entrar a ver los escaños de Zapatero y Rajoy o los disparos en el techo que aún quedan del intento de golpe de Estado del 23-F, dos de los hits de la solicitadísima visita al hemiciclo. El frío de la calle no importaba. "Hemos venido a pasar el fin de semana a Madrid y aprovechamos para ver dónde discuten los políticos a los que les pagamos el sueldo", decía todavía muy lejos de la entrada el catalán Jaime Llobet.

Una marea humana casi tan grande pudo verse también por la mañana en el palacio Real o en la oficina de lotería Doña Manolita, situada en la Gran Vía.

El material del que están hechos los misterios de esa cola es un poco más tangible: "Aquí me tocó una vez, y aquí vuelvo cada año". Manolo Mérida, con una perspectiva de unos 50 minutos todavía por delante, resume así por qué la gente se sigue agarrando a una tradición que daba ayer casi la vuelta a la manzana. Pese a ello, según datos municipales, la mayoría de los madrileños gastará este año en lotería lo mismo que el año pasado. Loterías del Estado calcula que unos 85 euros cada uno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de diciembre de 2009